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Los problemas fundamentales de método

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2. Los problemas fundamentales de método

Afirmada así la utilidad de la edición crítica en el taller, los problemas de método que se me han planteado son los comunes a todos los editores de epistolarios de amplio contenido. Se han dado muchos pasos en la ciencia y en el arte de editar cartas, pero aún hoy no se han fijado los principios editoriales (y tal vez no se fijen nunca) con absoluta certeza, dada la peculiaridad de cada epistolario." De todos modos, son tres las cuestiones: la recogida de textos, su transcripción, las diversas notas críticas e históricas.

Sin embargo, antes de exponer brevemente el modo con que ha sido resuelto cada uno de estos tres problemas en la edición que estamos preparando, creo que debo responder a una pregunta: ¿para quién se han recogido y se van a publicar estas cartas? Y esto, porque definir el público a quien se dirige significa adoptar un método en vez de otro. Si, en efecto, uno se propone agradar a los especialistas, hará falta darles minuciosa información y detalles, que el lector común no encuentra de ningún interés y que seguramente definirá como «pedantería» o «idolatría documental». Pero si se quitan esos

" Se siente el problema en todas las naciones. En el ámbito italiano, los títulos bibliográficos sobre el tema no son muy numerosos. De todos modos, se pueden consultar con provecho: M. MARTI, L'epistolario come «genere» e un problema editoriale, en: Studi e problemi di critica testuale. Convegno di Studi di Filologia Italiana, Bologna 1961, p. 203-208; entre las más útiles introducciones a colecciones de cartas, citamos la de E. Garin a: A. LABRIOLA, Epistolario 18611890, a cura di D. Dugini e R. Martinelli, Roma, Editori Riuniti 1983. En ámbito francés: PUBLICATIONS DE LA SOCIETÉ D'HISTOIRE LITIERAIRE DE LA FRANCE, Les éditions de corrispondances. Colloque 20 avril 1968, Paris, Librairie Armand Colin 1969; Écrire Publier Lire les correspondances. Actes du colloque international: «Les correspondances». Colloque 20 avril 1968, Paris, Librairie Armand Colin 1969; Écrire publier Tire les correspondances. Actes du colloque international: «Les correspondances». Publications de l'Université di Nantes 1983. En lengua inglesa: F. Bowas, Some principies for scholarly editions of nineteenth-century american authors, en «Studies in Bibliography» (1964) 223-228; G.T. TRANSELLE, Some principies for editorial apparatus, en «Studies in Bibliography» (1972) 41-88. Para autores de lengua alemana: S. SCHEIBE, Some notes on Letter editions: With special reference to german writers, en «Studies in Bibliography» (1986) 36-148. Recordamos que en Toronto (Canadá) tienen lugar, desde hace años, «simposios» de «editing texts», cuyas actas son publicadas regularmente.

elementos, el erudito podrá considerarlo como un intento de «popularización» y de «divulgación» que, por tanto, escapa totalmente a sus intereses.

Aesa pregunta ya he respondido en parte antes: el papel editorial que he adoptado es el de ofrecer un instrumento de trabajo exhaustivo y útil, lo más posible, a los investigadores y estudiosos de las diversas disciplinas. Se dirá: ¿Pero quién tiene necesidad de todas las anotaciones o explicaciones que preceden o siguen al texto de la carta? ¿Quién exige esa extrema escrupulosidad al texto que, a lo mejor, impide una lectura fluida? La respuesta es: «nadie». Pero el texto no se edita para una persona sola. Se publica para un gran número de personas, comprendidos los que no son especialistas de ninguna disciplina, los que conocen poco o no conocen nada de la historia de don Bosco y de los orígenes de la Congregación salesiana, los que no saben mucho de la situación social, politica, cultural, religiosa de Italia en el siglo XIX.

En otras palabras, intentaré ofrecer una edición crítica, erudita, científica, pero que no exduya el acceso del gran público, la lectura seguida del honrado lector, que no es necesariamente un estudioso o un ratón de biblioteca. Y como es siempre difícil resistir a la tentación de decir todo, es igualmente posible escribir poco para algunos y demasiado para otros. Como criterio general de redacción de las anotaciones descriptivas y explicativas, se recurrirá, más que a normas abstractas, a la experiencia de otros, a la comparación, al sentido de medida que nace del propósito de mantener aun tipográficamente en primer plano el documento de don Bosco y de limitar su ilustración a lo que pueda servir para entenderlo.

Pero volvamos a los principios editoriales de los que hablábamos.

2.1. La recensión ecdótica

Es inútil subrayar que tampoco para el editor del epistolario en cuestión se han dado las condiciones ideales de trabajo, es decir, todas las cartas autógrafas de don Bosco, todas las respuestas que recibió y los documentos que permiten comprender bien las cartas escritas y recibidas. Aunque no tengamos ningún derecho a plantear ninguna crítica a los que se aventuraron a publicar antes que nosotros las cartas de don Bosco, hay un hecho: que tanto los compiladores de las Memorias biográficas como don Cenia en el Epistolario editado por él12 procuraron asegurar el contenido de las cartas (y que se reveló, por

12 Los 19 volúmenes de las MB recogen en orden, no siempre cronológico, unas 2360 cartas. De éstas se sirvieron tanto G. Luzi (S.G. Bosco, Lettere scelte, Torino, Paravia 1945) como el octogenario E. Ceda, para su edición de los cuatro volúmenes del Epistolario di S. Giovanni Bosco (Torino, SET 1955-1959), en el que se recogen 2845 textos. Desgraciadamente, don Cena, a pesar de haber tenido en su manos temporalmente los originales de muchas cartas por concesión de los legítimos propietarios, casi en ningún caso indicó el lugar en que se encontraban dichos originales. Por eso el responsable de la edición crítica, en muchas de las cartas, tendrá que reproducir el

otra parte, no siempre impecable filológicamente) sin plantearse el problema del continente, es decir, del soporte de archivo que es el único que garantiza su autenticidad y su valor.

Por este motivo he comenzado por la regla de que no creo que se pueda poner en duda la legitimidad, es decir, ver personalmente los autógrafos o, por lo menos, sus fotocopias. Su búsqueda y recogida han ofrecido hasta ahora la abundante mies de más de 3.000," incluidas las de pocas líneas, a las que se deben añadir varios centenares de textos impresos no respaldados por el encuentro del manuscrito, pero garantizados por testigos dignos de fe.

No es éste el lugar para anticipar la historia de archivo ni la historia de la tradición manuscrita o impresa de las cartas. Basta decir que la tarea laboriosa de inventariar, las molestas clasificaciones, las fructíferas o decepcionantes investigaciones se hicieron, por ahora sobre todo en Italia, a partir de indicaciones de repertorios, afortunadas iniciativas personales, encuestas exploratorias en centenares de archivos y bibliotecas públicas y privadas, civiles y eclesiásticas, en familias a las que se llegó gracias a los medios de comunicación social. Evidentemente, no se ha descuidado recurrir al anuncio de esta pesquisa en marcha en revistas especializadas y a la sensibilización de todas las comunidades salesianas del mundo."

Dejo también de contar sabrosos o desconcertantes episodios de los que he sido testigo, de comentar actos de generosidad y de avaricia, de subrayar la destrucción de originales por incuria de los herederos o por exceso de devoción, de insinuar una pizca de diplomacia para tener al menos copia de manuscritos guardados por coleccionistas especialmente celosos ante el editor oficial. Ni gasto palabras para iluminar un aspecto no secundario de la investigación: el comercial, agudizado por el hecho de que muchos textos han pasado las fronteras originales y que el centenario ha animado la carrera y el precio de los autógrafos por parte de los anticuarios. Un nombre por todos: la famosa casa de subastas de Londres, Sothebys, puso hace unos arios en el catálogo y vendió dos cartas originales de don Bosco, probablemente de importancia no muy notable. A pesar de varios intentos, todavía hoy no he logrado localizarlas.

texto de su predecesor, sin poder verificar la completa fiabilidad del mismo. Además, de algunas cartas se conserva sólo un resumen (debido a una tradición parcial) o bien una simple noticia de su existencia. Fueron igualmente tomadas del epistolario de don Cenia las docenas de cartas publicadas en: G. Bosco, Scritti spfiltuali, 2 vol., a cura di J. Aubry, Roma, Cittá Nuova 1976 (recientemene reeditados en un solo volumen).

13 Con la convicción de que las cartas que se deben publicar en el primer volumen (relativas a los años 1835-1864) difícilmente se pueden encontrar en países extranjeros (que, por otra parte, son numerosos, y no sólo en Europa), la búsqueda sistemática se ha hecho, hasta ahora, sólo en territorio italiano. Prácticamente no ha habido un periódico o revista de amplia difusión, que no haya acogido la invitación a publicar la noticia de la búsqueda en curso. Las celebraciones del centenario de la muerte de don Bosco han contribuido también a difundir dicha noticia.

so

" Los originales o las fotocopias de las cartas inéditas, conservadas en el ASC actualmente n más de un millar. Un cierto número de las cuales son de relevante valor histórico.

El aún provisional censo ha puesto en evidencia, en todo caso, grandes vacíos cronológicos, la destrucción o pérdida definitivas de correspondencia autógrafa aun importante,15 la gravedad de los daños que pueden derivarse para el material epistolar y para la edición crítica íntegra de un epistolario por archivos privados de inventario preciso.

Las mayores colecciones de originales se encuentran en el archivo salesiano central, en el archivo secreto vaticano, en el archivo municipal de Turín, en el archivo central del Estado en Roma, en algunos archivos diocesanos, especialmente del que fue reino de Saboya.16

Los documentos llegados ofrecen un cuadro cualitativo de notable variedad diplomática: se va desde numerosas minutas hasta originales hológrafos, apócrifos con firma autógrafa en copias autenticadas de diversa forma, simples transcripciones de textos impresos, por desgracia no irreprensibles, a los que faltan los originales, y que habrá que aceptar por ello.

2.2. La edición del texto

El objetivo de una edición crítica es dar al lector un texto auténtico y cuidado, de modo que lo pueda utilizar cualquiera que tenga algún interés por él. Si no fuese así, aun el más minucioso y completo aparato editorial resultaría falto de valor.

Piénsese en la falta, casi total, de correspondencia con mons. Fransoni, bajo cuya jurisdicción don Bosco trabajó durante casi veinte años. Igualmente, no se ha podido consultar, hasta ahora, el archivo de la Casa Saboya; que debería custodiar escritos de mucho interés. Se han perdido, por una serie de circunstancias, cartas a autoridades del gobierno central. El traslado de la capital de Turín a Florencia, y de Florencia a Roma fue una de esas circunstancias, y no precisamente la más insignificante. Sería una empresa casi desesperada intentar recuperar el manuscrito original de las docenas de misivas enviadas a la familia Callori (afortunadamente ya publicadas, en gran parte).

16 Por lo que se refiere a la búsqueda de la correspondencia de don Bosco con el papa y con la curia romana, sólo en el archivo secreto vaticano se deben consultar centenares de fascículos esparcidos en una serie de fuentes: Segreteria di Stato, Epistulae latinae, Epistulae ad príncipes, Spogli Cardinali, Nunziatura di Torino, Brevi etc. Se deben añadir también los archivos de las Congregaciones romanas, cuyos fondos no- han confluido en dicho archivo secreto: Congregazione dei Vescovi e Regolari, Propaganda Fide, Indice etc. Teniendo presentes la amplitud y la organización de los fondos del archivo secreto vaticano, se puede comprender la complejidad de una investigación exhaustiva. He dado ya algún. paso en esta dirección; y algunos hallazgos han sido publicados en la revista del «Istituto Storico Salesiano» y en L'azione mediatrice di don Bosco nella questione delle sedi vescovili vacanti in Italia dal 1858 alta morte di Pio IX (1878), en el volumen: BRAMO, Don Bosco nella Chiesa, p. 251-328. También el ASC está en fase de reorganización y no se excluye la posibilidad de que se descubran nuevas cartas o indicaciones sobre las mismas. Por lo que se refiere al archivo histórico del ayuntamiento de Turín, no se esperan especiales sorpresas, ya que se ha realizado recientemente una investigación de cierta envergadura en varios fondos: cf. la introducción del reciente estudio (en tres partes): G. BRACCO (ed.), Torino e don Bosco, Torno,

Archivio Storico della Cittá di Torino 1989.

¿Cómo reproducir las cartas de don Bosco? Exactamente tal cual, sin modificaciones o intervenciones arbitrarias del editor: es decir, con los mismos criterios filológicos con los que se publicaría cualquier otro escrito de un autor. Si se tuviese que corregir desde el punto de vista historiográfico algún error, habría que recurrir a las «notas» del pie de página. La letra del educador piamontés, como muchos saben, supone algún problema de lectura: pero para el que la tiene ya como algo familiar, las dudas se reducen casi sólo a la elección entre una mayúscula y una minúscula, a descifrar una letra o una sílaba que parece (o tal vez es) una, pero que no puede ser más que otra, a interpretar una palabra que no se ve bien. Otra cosa es el problema, evidentemente, de destacar las muchas correcciones hechas por él o por otros en las minutas y a veces también en los originales.

En todo caso, nuestra edición, que no será de carácter diplomático (pero con las técnicas fotográficas modernas y para textos del siglo XIX, ¿tiene todavía sentido una transcripción diplomática?), reproducirá el texto de las cartas más filológicamente atendible, aunque «corregido» con los mínimos e indispensables retoques de puntuación y ortográficos, con el uso de cursiva para los títulos de las obras o para expresiones en otras lenguas, con la inclusión de evidentes lapsus calami (indicados siempre, por otra parte), y con diversa división en párrafos respecto al original.

2.3. Notas del editor

La articulación de las notas será la siguiente:

  1. El texto de la carta irá precedido por notas descriptivas. En ellas se darán todas las informaciones relativas al manuscrito (o texto impreso) que se edita: posición de archivo, dimensiones, posible color del papel y de la tinta, condiciones de conservación, señas especiales, timbres postales, tipología diplomática, ediciones anteriores aparecidas en las Memorias biográficas o en el Epistolario editado por don Cenia, breve resumen de la carta. Naturalmente, queda siempre la posibilidad de que don Bosco no haya enviado la carta.

  2. El aparato de las variantes se situará inmediatamente después del texto de la carta y de la dirección correspondiente. En los casos en que se tenga la minuta de la carta, se la cotejará con el autógrafo original o el hológrafo, y por tanto el aparato crítico presentará todas las variantes. La honradez exige que digamos enseguida que en casi todo los casos, más que de interesantes desarrollos de ideas o de nuevas aportaciones sustanciales, se trata de añadidos o supresiones de interés limitado, o bien de correcciones formales de evidente poco valor literario. Deseamos que un conjunto de variantes de este género no constituya un solitario monumento a la pedante obsesión del editor, sino que pueda convertirse en un posible instrumento de análisis lingüístico y de mejor conocimiento del personaje don Bosco.

  3. Finalmente, seguirán las anotaciones históricas que, dada la naturaleza del epistolario en cuestión, se colocarán sobre todo en la línea:

de la biografía, en relación con los numerosísimos corresponsales o personajes citados, desconocidos con frecuencia no sólo en los repertorios nacionales, sino hasta en los regionales o locales;

de los archivos, por las respuestas a cada carta o para otros documentos a los que se alude. Ayudará notar aquí que quien no se sienta interesado podrá pasar por alto determinadas alusiones, expresiones o modos de hablar que, en cambio, interesarán a quien esté más al tanto de las «cosas secretas» de los que pertenecen a la familia espiritual de don Bosco;

de las crónicas o historiografía local, por los acontecimientos en marcha, sus antecedentes y consecuencias.

Después del cotejo de textos, el mayor problema lo constituye su ilustración oportuna y precisa. El peligro al que se aludía está en aplastar bajo el peso de anotaciones excesivas el texto de la carta, que es el moven de una edición. Subordinando, como es justo, mi cometido al del escritor, querría llegar a dar sistemáticamente todas las aclaraciones indispensables y nada más. Está claro que, en relación con esa indispensabilidad, las opiniones son diversas. Con todo, como mucho, las notas históricas o de explicación servirán para identificar al destinatario, a los personajes y los lugares que se citan, para justificar posibles propuestas de fechas, para explicar palabras o expresiones de difícil comprensión a un lector corriente de nuestros días, para informar sobre algunos lugares, ambientes, situaciones que resultarían incomprensibles a un público no únicamente italiano o que ofrezcan su difícil localización por parte de los mismos estudiosos.

Se dejarán para quien esté dotado de especial competencia los análisis lingüísticos y estéticos, las interpretaciones históricas, los juicios de valor, la biografía crítica de don Bosco. En cambio, nos aprovecharemos de esas notas para dar in extenso, en extractos o en síntesis, las cartas a don Bosco, en el caso en que pudiesen servir para comprender mejor las de don Bosco. Del mismo modo se hará con muchos de los documentos de cierto valor, como promemorias, billetes, escritos de diversa naturaleza que, aun sin ser cartas propiamente dichas,'' parezca importante publicarlas con el epistolario. En el caso de excesiva extensión, podrá servir para este fin un apéndice documental.

'7 Por «carta» entendemos una comunicación escrita de un individuo a otro, con una fecha y un lugar de proveniencia, un lugar de destino, un característico comienzo (incipit) y un saludo condusivo, seguido de la firma.


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