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¿Qué es la gramática

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¿Qué es la gramática?

 

Es la rama de la lingüística que tiene por objeto el estudio de la forma y composición de las palabras (morfofonología), así como de su interrelación dentro de la oración o de la frase (sintaxis). El estudio de la gramática muestra el funcionamiento de las palabras en una lengua.

Distintos tipos de gramática

La primera vez que casi todo el mundo establece contacto con la gramática es en la escuela cuando estudia su propia lengua o al aprender otra, como segunda lengua. Se denomina normativa porque dice cuál es el funcionamiento de las diversas partes de la oración según la norma de cada idioma. Dictamina qué palabras son compatibles entre sí y qué oraciones están bien formadas, de manera que cualquier hablante a través de las reglas gramaticales perciba si emplea bien o mal esa lengua.

Es una forma de enfrentarse a la formación de las palabras, oraciones y frases de un determinado idioma. Ahora bien, existen otras formas de gramática que se interesan por los cambios: cuando se estudian los que ha habido en la formación de las palabras y de las oraciones a lo largo de la historia —por ejemplo, cómo era una determinada palabra o una construcción en el español antiguo o el de el siglo de oro — se aborda el estudio de la gramática histórica. Otros enfoques plantean cuáles son las semejanzas y diferencias que existen entre varias lenguas y se realiza desde una perspectiva de la gramática comparada, que establece las relaciones que hay entre las lenguas al comparar su fonética y las equivalencias en el significado de las palabras; así al buscar formas análogas en las lenguas próximas las gramáticas pueden descubrir qué forma influye de una lengua en otra. Otra posibilidad es investigar cómo se emplean las palabras y qué tipos de oraciones son las adecuadas según sea el contexto social en que se empleen; ése es el objeto de la gramática funcional.

Desde otra perspectiva se describe cómo están organizadas las unidades mínimas con significado que forman las palabras (morfemas) y las que forman las oraciones (constituyentes). A tal enfoque se le denomina gramática descriptiva. Su estudio contiene las formas del idioma actual registradas por los hablantes nativos de una determinada lengua y representada por medio de símbolos escritos. La gramática descriptiva indica qué lenguas —e incluso aquéllas que nunca se han escrito ni registrado por ningún otro procedimiento— tienen una estructura parecida.

Todos estos enfoques de la gramática (normativa, histórica, comparativa, funcional y descriptiva) estudian la morfología y la sintaxis; sólo tratan los aspectos que poseen una estructura. Por lo que constituyen una parte de la lingüística que se distingue de la fonología (estudio de los fonemas) y de la semántica (estudio del significado). Así entendida es la parte organizativa de la lengua.

Se llama gramática generativa transformacional a la fundada por el investigador estadounidense Noam Chomsky. Se trata de un enfoque muy diferente, casi toda una teoría del lenguaje. Los generativistas entienden por lenguaje "el conocimiento que poseen los seres humanos que les permite adquirir cualquier lengua". Es una especie de gramática universal, un estudio analítico de los principios que subyacen en todas las gramáticas humanas.

Historia de la gramática

Quienes iniciaron el estudio de la gramática fueron los griegos que lo hicieron desde una perspectiva filosófica y describieron la estructura de la lengua. Esta tradición pasó a los romanos que tradujeron los términos gramaticales, tanto de las partes de la oración como de los accidentes gramaticales; muchas denominaciones han llegado a nuestros días (como por ejemplo nominativo, singular, neutro). Pero ni los griegos ni los romanos supieron cómo estaban relacionadas las diversas lenguas. El problema se planteó con la gramática comparativa, que fue el enfoque dominante en la lingüística del siglo XIX.

Al parecer, las primeras investigaciones gramaticales del mundo moderno han ido emparejadas con el afán por descifrar las inscripciones y textos antiguos. De ahí que la gramática estuviera ligada a las sociedades que poseían una extensa tradición de textos escritos. La primera gramática que se conoce es la Panini para el sánscrito, una lengua de la India. En ella se mostraba cómo se formaban las palabras y qué parte de las mismas era la que llevaba el significado. Los trabajos de Panini y de otros estudiosos indios sirvieron para interpretar los libros sagrados de los hindúes que se escribieron en sánscrito. Otro pueblo que prestó gran atención a su lengua fueron los árabes, que en la edad media introdujeron en Occidente todo el saber de los filósofos griegos, olvidados hasta que ellos llegaron. Realizaron la traducción de las obras de la antigüedad a su lengua, y en función de su expansión geográfica estuvieron en contacto con otros idiomas desde la cuenca mediterránea hasta Persia en el extremo oriental. Gracias a la convivencia que tuvo lugar en la península Ibérica de las culturas árabe, hebrea y cristiana se desarrolla en Toledo la Escuela de Traductores, donde se copian y traducen importantes obras que así llegaron al conocimiento de Occidente. A lo largo del siglo X, los judíos completaron el inventario léxico del hebreo, conocido como el lexicón, término de origen griego, y asimismo llevaron a cabo lo que hoy se denominaría primer estudio filológico del Antiguo Testamento.

Al gramático griego Dionisio de Tracia se le debe el esfuerzo de elaborar su Arte de la Gramática, primera gramática de su lengua en términos modernos, difundida por los árabes y que ha servido de base a las gramáticas del griego, del latín y de otras lenguas europeas hasta bien entrado el renacimiento. Durante toda la edad media quienes en Europa se dedicaron al estudio conocían, además de sus propias lenguas y el latín, las de los pueblos vecinos con quienes estaban en contacto. Aprovechando esta circunstancia se plantearon de qué forma podía hacerse la comparación entre las lenguas. Con la llegada del renacimiento y su admiración por el mundo clásico se cae en la trampa de pensar que el ideal en los estudios gramaticales consiste en describir cualquier lengua conforme a la estructura que poseían el latín y el griego. Durante los siglos XVI y XVII, lo que se intentó fue determinar qué lengua era la más antigua, dado el conocimiento que de ellas se había adquirido durante la edad media y el renacimiento. Como tuvieron en cuenta su tradición cristiana y por tanto la Biblia, en muchos casos se llegó a la conclusión de que se trataba del hebreo. También se eligieron otras lenguas por circunstancias ajenas a lo lingüístico: ése fue el caso del holandés en el entorno centroeuropeo y muy relacionado con la reforma protestante y la expansión comercial. Durante el siglo XVIII se inician las comparaciones entre las lenguas que culminan con la afirmación de que existe una única lengua, origen de cuantas se hablaban en Europa, Asia y Egipto —la que se llamará más tarde indoeuropeo— hecho que afirmó el filósofo alemán Gottfried Wilhelm Leibniz.

En el siglo XIX los estudiosos desarrollaron un análisis sistemático sobre determinados aspectos de las lenguas, realizados con el modelo que supuso el sánscrito. La guía para elaborar las gramáticas de muchos idiomas europeos, el egipcio y algunos asiáticos, fue la gramática de Panini. A estos estudios ya situados en la comparación de las lenguas relacionadas utilizando la obra de Panini como guía, se les denomina gramática indoeuropea, que es un método para comparar y relacionar las formas de la oración que poseen muchas lenguas.

No obstante, el enfoque renacentista que consiste en describir las lenguas bajo el modelo grecolatino, tardó en desaparecer. No se inició la descripción gramatical de las lenguas dentro de sus propios modelos hasta principios del siglo XX. Bajo esta nueva perspectiva hay que colocar el Manual de las lenguas indígenas americanas (1911) obra del antropólogo Franz Boas y sus colaboradores, así como los trabajos del danés Otto Jespersen, dentro ya de la escuela estructuralista y descriptiva, que publicó Filosofía de la Gramática (1924). La obra de Boas ha sido la base en la que se han inspirado muchas gramáticas descriptivas estadounidenses. La de Jespersen ha sido la precursora de otros enfoques de la teoría lingüística, como por ejemplo la gramática generativa transformacional.

Boas desafío la metodología tradicional de la gramática al estudiar otras lenguas no indoeuropeas y que no tenían testimonios escritos, como las lenguas indias de Estados Unidos). Creía que la capacidad humana que es el lenguaje, se organiza en la gramática de cada lengua concreta. Toda gramática descriptiva debería describir las relaciones que se establecen entre las palabras y las oraciones de una lengua, a partir del inventario del que disponen las personas en el lenguaje. Gracias al esfuerzo innovador del trabajo de Boas, la lingüística descriptiva se convirtió en la gramática dominante en Estados Unidos durante la primera mitad del siglo XX.

Jespersen, lo mismo que Boas, pensaba que las lenguas había que estudiarlas a partir de las manifestaciones orales de sus hablantes y no de los documentos escritos, porque como ha demostrado Bühler en su Filosofía del lenguaje, la lengua hablada y la escrita representan distintos niveles del lenguaje. Buscaba Jespersen los elementos comunes a todas las lenguas y los clasificó en su teoría de los tres rangos, para encontrar la estructura en la que se organizan, tanto en su forma presente (el conocido por estudio sincrónico) como en su forma a través de la historia (conocido por estudio diacrónico). El análisis descriptivo, representado en estos dos autores, desarrolla unos métodos precisos y científicos, además consigue describir las unidades formales mínimas de cualquier lengua. Como aísla esas unidades y encuentra la estructura que las relaciona, se conoce por gramática estructuralista. Fue concebida en primer lugar por el lingüista suizo Ferdinand de Saussure, que distinguió entre la estructura general que poseen todos los idiomas, y que él denominó lengua con el término francés langue, y las realizaciones concretas de esa estructura que hacen todas las personas cuando hablan, a lo que denominó habla, parole en términos de Saussure. La lengua es el sistema que sostiene cualquier idioma concreto, esto es lo que hablan y entienden los miembros de cualquier comunidad lingüística porque participan de la gramática de ese idioma. El habla es la realización concreta de la lengua, pero en sí misma no es lo que describe la gramática. La gramática estructural concibe cada lengua particular, ya sea el chino, el francés, el español, el swahili o el árabe, como un sistema que tiene varios niveles, cada uno con sus elementos propios —fonemas, morfemas, sintagmas y semantemas, esto es, los elementos mínimos de la fonética, la morfología, la sintaxis y la semántica— y que se interrelacionan en esa gran estructura. Así pues describe y estudia las relaciones que existen en todos los niveles del habla en cada lengua concreta. Y ello esté o no escrito, hablado o grabado en una cinta magnetofónica.

A mitad del siglo XX, Chomsky, que había recibido una formación estructuralista en la escuela de Bloomfield, buscaba la forma de analizar la sintaxis del inglés dentro de los principios estructurales. Su esfuerzo le condujo a concebir la gramática como la teoría de la estructura y no como la descripción de unas oraciones concretas. La entiende como un mecanismo que produce una determinada estructura, que no es sólo de una lengua determinada, sino que pertenece a la competencia, es decir la capacidad que tienen las personas para emitir y entender las oraciones que forman parte de su lengua o de cualquier otra. Su teoría de carácter universal, está relacionada con las de los estudiosos de los siglos XVIII y XIX, quienes estaban buscando la raíz lógica de la gramática, para que fuera la clave que analizara el pensamiento. A esa escuela perteneció el filósofo británico John Stuart Mill, que ya en 1867 creía que las reglas gramaticales de una lengua eran la forma que correspondía al modo en que estaba organizado el pensamiento humano universal.



http://www.geocities.com/sergiozamorab/quesla.htm













Lázaro Carreter presenta en la Academia el trabajo de Ignacio Bosque y Violeta Demonte

MIGUEL MORA [El País] Madrid
Octubre de 1999 es ya un mes histórico para el español. Primero, el Diccionario de uso; luego, la Ortografía panhispánica; ayer, la Gramática descriptiva de la lengua española (Espasa). Otra obra ingente (tres volúmenes) y crucial por varias razones: su minucioso carácter descriptivo, que supera en mucho a anteriores trabajos; sus cuatro índices, que permiten saltar como en una rayuela en busca de las palabras de capítulo a capítulo, y, sobre todo, su carácter colectivo. Ignacio Bosque y Violeta Demonte han coordinado textos de 73 autores. Tras seis años de tajo, la hiperactiva Academia acogió ayer la presentación en sociedad de la obra. Fernando Lázaro Carreter afirmó que ahora, en filología, estamos «casi» como Europa.

Fue un acto casi íntimo, lleno de camaradería y buen humor. Presentaron el director de la Academia, Víctor García de la Concha; el ex director Fernando Lázaro Carreter; los directores del proyecto, Violeta Demonte e Ignacio Bosque, y el editor de Espasa, Rafael Martínez. Enfrente, algunos académicos (pocos, entre ellos, Manuel Seco y Ángel Martín Municio), gente de la editorial como Silvia Martín, y Magdalena Mora representando a la Fundación Ortega y Gasset, pues ahí fue donde Bosque y Demonte situaron el cuartel general de esta Gramática.

Allí, durante seis años, los dos filólogos se encargaron de dar «congruencia y homogeneidad» a los textos, suyos y de otros 71 lingüistas y gramáticos; de cuidar la sintaxis y la semántica; de vigilar los pronombres y los complementos; de reunir las preposiciones y los géneros; de explicar la morfología; de desintegrar la estructura del discurso en oraciones, todo ello con sus reglas y sus excepciones.

El resultado es una obra de referencia llena de referencias cruzadas; es decir, de consulta. Para especialistas y usuarios de la lengua de distinto tipo: psicolingüistas y comunicólogos, pero también para profesores y alumnos llanos. No es una obra normativa, es decir, no afirma lo que está bien o mal; ni teórica, porque no da doctrina: describe lo que hay, cómo funciona la lengua, cuáles son los métodos que ayudan a formar las frases, cuándo se mueven las tripas inconscientes del idioma, por qué varían los significados según el contexto.

Ejemplos

Es un trabajo científico exhaustivo: combina las teorías tradicionales con las últimas tendencias investigadoras (posestructuralistas), da ejemplos de textos y periódicos y está redactado de una forma accesible y homogénea. Funciona como un hipertexto lleno de subtextos y se puede leer de varias formas: como consulta, de una forma lineal o jugando con categorías y palabras, persiguiéndolas a través de distintos capítulos gracias a las flechas y números situados estratégicamente.

Los datos de la Gramática dan muchísimo de sí: 5.503 páginas, más de 6.000 referencias cruzadas y cuatro índices (de contenidos, de materias —5.400 entradas—, de voces —6.300— y de obras citadas —4.500—) que se estructuran en 78 capítulos, divididos a su vez en cinco partes: «Sintaxis básica de las clases de palabras» (del 1 al 23); «Las construcciones sintácticas fundamentales» (24 a 43); «Relaciones temporales, aspectuales y modales» (44 a 53); «Entre la oración y el discurso» (54 a 65), y «Morfología» (del 66 al 78). El precio de venta al público es de 19.950 pesetas.

Violeta Demonte, argentina de origen y catedrática de Lengua en la Universidad Autónoma de Madrid, e Ignacio Bosque, académico de la Lengua y catedrático de la misma especialidad en la Complutense, tuvieron la idea que originó la obra en el verano de 1993. Querían seguir los ejemplos de las gramáticas colectivas italiana, inglesa y holandesa y reparar así la ausencia de gramáticas descriptivas y exhaustivas de lengua española, una disciplina cuya bibliografía había aumentado asombrosamente en los últimos años y que había sido tratada casi siempre a través de manuales hechos por una sola persona y, por tanto, incompletos.

La Academia, siendo director Lázaro Carreter —que fue profesor de ambos catedráticos en su etapa docente—, brindó su apoyo a la obra y le abrió un hueco en su colección Nebrija y Bello, que se inauguró en 1993 con la Gramática de Emilio Alarcos. El Ministerio de Cultura y el Instituto Universitario Ortega y Gasset prestaron ayuda logística y económica, y Demonte y Bosque se adentraron entonces en la inmensa selva de la gramática, una tarea que requería habilidad y paciencia y que hacía honor a aquella otra versión de la palabra que García Hortelano inmortalizó junto al adjetivo parda en una novela memorable.

Con dos o tres colaboradoras jóvenes que ayudaron en los índices, Bosque y Demonte se comunicaron con los otros 71 autores (españoles y latinoamericanos) vía correo electrónico. La filosofía que inspiraba a todos era la de localizar y explicar el mayor número posible de problemas concretos. Explicar, por ejemplo, por qué distintos tipos de verbos requieren distintos tipos de complementos, o por qué un adjetivo cobra significados diversos dependiendo de su posición en la oración.

Lázaro Carreter, autor del preámbulo, se mostró ayer cariñoso y agudo. Recordó que Demonte y Bosque aprendieron con él hasta que dejaron de aprender y empezaron a enseñarle. Dijo que la trascendencia de la obra será enorme, incluso para la Gramática, «normativa y anónima», de la Academia, y explicó que la gran aportación de estos volúmenes que nadie le había presentado («me sorprende que sean azules») es que «registran los usos reales del español, el inventario y funcionamiento de sus categorías, estructuras y relaciones con el significado y los diversos factores de la comunicación».

Una sola y leve objeción flotaba ayer en el ambiente distendido de la Academia: la Gramática... no incluye las numerosas peculiaridades del español de América. Una carencia inobjetable, ya que, como dijo Lázaro, el español es «una larga partitura muy interpretada», dado que el texto de Bosque y Demonte sitúa un vasto territorio común y servirá de estímulo a los filólogos americanos para corregir, añadir o sugerir cosas nuevas.

«Mantiene las constantes vitales»

Alguien pidió a los presentes un diagnóstico rápido sobre la salud del español. Violeta Demonte tomó la palabra y dijo que siempre había sido bueno y que seguía bien, que era una poderosa lengua de cultura, que había entrado en los lenguajes informáticos y en las redes de comunicación, y que quizá le faltaba, para ser saludable de verdad, convertirse en una poderosa lengua de ciencia, aunque, añadió, eso no dependía de la lengua, sino de la ciencia.

Lázaro Carreter prefirió no entrar en muchas honduras, y dejó caer uno de sus dardos envenenados, al decir: «Mantiene sus constantes vitales». García de la Concha siguió el juego y manifestó que si el equipo médico habitual decía que no había novedad, había que estar tranquilos.

Luego, al acabar el acto, Ángel Martín Municio abundó en la tónica, y declaró que el parto de trillizos (por los tres volúmenes) había sido muy satisfactorio.

Más en serio, el filólogo entró a fondo en el problema de la ciencia y el idioma, y explicó que el español no será una lengua de cultura verdadera hasta que la ciencia no se escriba en español.

El académico cree que la culpa de esa carencia es un poco de todos: de la sociedad, que no cree en la ciencia como parte de la cultura; de los científicos, que no bajan lo suficiente a los medios; y de los medios, que no suben lo que deberían hacia los científicos.

Martín Municio aclaró que será un paliativo la próxima publicación del Diccionario de la Ciencia, que ultima para el mes que viene la Academia de Ciencias. La obra, «imprescindible para la sociedad culta pero no científica», incluirá 500 biografías de investigadores.

Moderna, vanguardista, oportuna y necesaria

M. M, Madrid
No faltaron los adjetivos elogiosos durante la presentación. Esta
Gramática fin de siglo, se dijo, es moderna, vanguardista, oportuna y necesaria. Un buen eslogan editorial al que contribuyeron a partes iguales los presentadores y los autores al tratar de explicar la importancia de la obra.

Los epítetos moderna y vanguardista los usó Lázaro Carreter al contar que la ciencia que alienta la obra no cae en los prejuicios de la gramática estructuralista, abstracta, «sino que entra a hablar de los significados, de los usos y las condiciones del habla». El maestro de filólogos se congratuló de que Demonte y Bosque, «figuras punteras de la investigación más vanguardista», hubieran emprendido, «como chiquillos, esta obra de adolescentes».

«Violeta goza de una preparación teórica envidiable y conoce como nadie la escuela estadounidense, que cambia y cambia de punto de vista sin parar», añadió Lázaro Carreter. «Y su complemento perfecto es Bosque, que ya desde que era estudiante se caracterizó por ser el más agudo descubridor de misterios y problemas de la lengua».

Y en cuanto a lo de oportuna y necesaria, fueron los propios autores los que lo dijeron, en una intervención sobresaliente por el riguroso uso alterno de la palabra, que demostró en directo lo mucho que compenetra a las personas la gramática.

Balances

Demonte dijo que era necesaria porque hacía falta una obra de consulta que abordara la gramática desde puntos de vista semánticos, sintácticos y pragmáticos, con estructuras más ricas y variadas de lo habitual. Bosque añadió que era oportuna porque muestra cómo es y cómo funciona la lengua estándar, porque trata los usos dialectales (el queísmo y el dequeísmo, laísmos, leísmos y loísmos tienen su sitio) y porque la lengua «no debía quedar al margen de los balances de este fin de siglo tan generoso en balances de todo tipo».

Víctor García de la Concha alabó la contribución excepcional que supone el trabajo de ambos y aprovechó para lanzar un aviso taurino y un achuchón de ánimo a la comisión de gramáticos de la Real Academia Española (Bosque es ponente y Lázaro es miembro), que sigue «activa, pero lenta»: la tarea de consensuar con las academias de América y Filipinas la nueva edición, que será «panhispánica como la Ortografía».

El director de la casa confió, ante la cara de póquer de Lázaro Carreter, en que en un par de meses quizá estarán listos los tres primeros capítulos de una obra cuyo esbozo y actualización se emprendió hacia el año 1970.

http://www.analitica.com/bitBlioteca/rae/descriptiva.asp























La gramática del siglo

Aparece el trabajo colectivo que necesitaba una lengua de la importancia del español

José Antonio Millán

 

Ignacio Bosque y Violeta Demonte (eds.)
Gramática descriptiva de la lengua española
Madrid. Real Academia Española / Espasa Calpe. 1999
tres volúmenes, 5.504 páginas
19.950 pta

Entrevista a Ignacio Bosque y Violeta Demonte

 

Supongo que si los científicos hubieran concluido este mes el estudio del Sistema Periódico de elementos, los medios hervirían con la noticia. La aparición de esta Gramática tiene una importancia no menor: por fin tenemos una completa descripción de nuestra lengua.

No es que no hubiera en el mercado decenas de libros llamados Gramática española. Pero la Gramática de Bosque y Demonte es el primer recorrido sistemático por la sintaxis y morfología de nuestra lengua, elaborado sobre una base bibliográfica extensísima (unas 4.500 obras), y con el aliento y la extensión que merece una empresa así: más de cinco mil páginas.

Pero (se podría preguntar): ¿hay tanta gramática en una lengua? Uno de los problemas de la consideración pública de las ciencias del lenguaje es la aparente contradicción entre la facilidad, la naturalidad del uso de la lengua (como ironizaba el poeta, "todos los niños de Francia sabían hablar francés"), y lo costoso de su formalización. Cualquiera de nosotros construye oraciones castellanas a la perfección, pero si queremos enseñar nuestra lengua a extranjeros, si queremos hacer reflexionar a los hablantes nativos sobre sus posibilidades, y si queremos que sistemas automáticos nos entiendan y ayuden en nuestra propia lengua hay que partir de un esfuerzo científico tan grande como éste.

La extensa base bibliográfica de la obra merece un comentario aparte. Ha sido muy frecuente que las gramáticas no aportaran bibliografía, porque solían ser fruto de la competencia lingüística de un solo individuo, a la que se añadían saberes tradicionales más o menos sistematizados. Sin embargo, la ingente cantidad de publicaciones sobre la gramática del español de los últimos años (básicamente artículos de revista) había creado un acervo de conocimientos parciales que valía la pena utilizar. Todos los capítulos de la Gramática descriptiva llevan aneja su bibliografía, y esto, que en el campo de las ciencias de la naturaleza es algo absolutamente habitual, en los estudios del español es una buena novedad, una muestra de la "normalización" de la disciplina. A propósito, la recopilación final de las fuentes utilizadas constituye la mejor "base de datos" existente de bibliografía de esta disciplina.

¿Sobre qué tipo de español han trabajado los 73 colaboradores de esta obra? Fundamentalmente sobre el actual, aunque se recurre a la historia de la lengua cuando mejora la explicación de algún fenómeno. Los regionalismos y la lengua de Hispanoamérica aparecen también en aquellos lugares en que hay usos divergentes (como caso típico, en los tratamientos: tú, vos, etc.). La descripción echa mano de muchas categorías tradicionales, lo que dará una sensación de familiaridad al lector, pero alcanza unos niveles de rigor que enriquecen considerablemente incluso categorías que se suponían bien conocidas (por ejemplo, los tipos de verbos o de adjetivos). La morfología tiene aquí también un notable grado de desarrollo. Los aspectos semánticos enriquecen las descripciones de fenómenos sintácticos o morfológicos. Sólo la fonología ha quedado fuera de la obra.

¿Sobre qué tipo de español han trabajado los 73 colaboradores de esta obra? Fundamentalmente sobre el actual, aunque se recurre a la historia de la lengua cuando mejora la explicación de algún fenómeno. Los regionalismos y la lengua de Hispanoamérica aparecen también en aquellos lugares en que hay usos divergentes (como caso típico, en los tratamientos: tú, vos, etc.). La descripción echa mano de muchas categorías tradicionales, lo que dará una sensación de familiaridad al lector, pero alcanza unos niveles de rigor que enriquecen considerablemente incluso categorías que se suponían bien conocidas (por ejemplo, los tipos de verbos o de adjetivos). La morfología tiene aquí también un notable grado de desarrollo. Los aspectos semánticos enriquecen las descripciones de fenómenos sintácticos o morfológicos. Sólo la fonología ha quedado fuera de la obra.

Como instrumento de lectura y consulta, esta Gramática ha tenido una edición modélica: dos tipos de texto sirven para discriminar entre lo esencial y lo accesorio. Los numerosísimos ejemplos (literarios, de la lengua oral o construidos) proporcionarán un venero inagotable de casos. Además de los miles de referencias cruzadas, los riquísimos índices garantizan la localización de los materiales.

Esta Gramática descriptiva presenta de forma rica y trabada los datos básicos a partir de los cuales se fraguarán, durante muchos años, las síntesis escolares, normativas o de enseñanza como segunda lengua. No es sólo un punto de llegada: es el principio de una época más rica en los estudios sobre el español.

En el preambulo a esta obra, Fernándo Lázaro Carreter la califica de "la mayor empresa gramatical acometida en este siglo, llamada a tener una trascendencia enorme en nuestra cultura". Sin duda alguna, habrá que remontarse a las gramáticas de Nebrija (finales del siglo XV) o Andrés Bello (mediados del XIX) para encontrar un proyecto tan necesario e influyente.





Gramática descriptiva de la Lengua Española I (293).  

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Autor/a:
Martínez Díaz, Eva
Matèria: Filologia
Format: 21 X 29,7
Pàgines: 156
Centre: Publicacions UB
Data d'edició: 2005

Ressenya: La asignatura Gramática Descriptiva de la Lengua Española I constituye una introducción a la gramática descriptiva de la lengua española. Los contenidos generales comprenden la clasificación actual de las categorías gramaticales del sistema lingüístico español. Con el desarrollo de este programa básico de gramática se confecciona este texto guía resultado de la experiencia docente y trabajo conjunto realizado por los profesores que han impartido la asignatura de Gramática Descriptiva de la Lengua Española I. El texto, apoyo para las clases presénciales, se divide en los ocho temas que configuran el programa docente de esta asignatura, esto es, dos temas en los que se justifica, por una parte, cuál es la variedad lingüística del español que se toma como objeto de descripción en la reflexión gramatical, y, por otra parte, qué debe entenderse por gramática descriptiva. Los siete temas restantes se dedican al análisis de las clases de palabras que recoge la gramática descriptiva contemporánea del español: el sustantivo, el verbo, el adjetivo, los determinantes, los pronombres y las partículas (preposición, adverbio y conjunción). Cada tema incluye esquemas detallados de los contenidos, exposición y definición de los conceptos básicos, así como un gran número de ejemplos que permiten ilustrar las explicaciones ofrecidas en clase. Asimismo, cada tema va acompañado de un listado de bibliografía básica y específica que el estudiante puede consultar para completar los contenidos presentados en clase y de un conjunto de ejercicios dedicados a cada tema para afianzar o completar los conocimientos adquiridos en las sesiones presénciales. Además, en el texto se incluyen tres anexos: el primero está dedicado a la recopilación de distintos modelos de examen para que el estudiante conozca cómo va a ser evaluado en esta asignatura; el segundo recoge los paradigmas gramaticales que el estudiante debe conocer para el buen seguimiento del marco teórico, y por último un listado bibliográfico con manuales gramaticales básicos dedicados al estudio del sistema de la lengua española

http://www.publicacions.ub.es/











Vgl.: Präskriptiv / Amerikanischer Strukturalismus / Bloomfieldschule / Distributionalismus / Taxonomische Analyse

Deskriptiv  ¹ Präskriptiv, normativ

Im Gegensatz zur traditionellen ist die moderne Grammatik deskriptiv ausgerichtet, d. h. sie versucht, zu beschreiben, wie die Sprache gebaut ist, nicht wie sie sein sollte. Ziel der d. Sprachwissenschaft ist, die exakte Bestandaufnahme. Grammatiken, die Regeln formulieren, nach denen Texte erzeugt werden können, gegen präskriptiv vor.“

[Heupel, C., S. 48]

·

Deskriptive Linguistik:

(1)  Im engeren Sinn [Auch: Amerikanischer Strukturalismus, Bloomfieldschule, Taxonomischer Strukturalismus]: Bezeichnung für die von L. Bloomfield, Z. S. Harris, H. A. Gleason u. a. vertretenen Richtungen des Amerikanischen Strukturalismus, wobei durch das Etikett „deskriptiv“ unterschiedliche Aspekte akzentuiert werden:

       (a)  synchronische Linguistik im Sinne von  De Saussure [1916] ohne Bezug auf historische Zusammenhänge;

       (b)  Beschreibung von Einzelsprachen durch Generalisierung von Corpusanalysen, im Unterschied zur Erstellung von Universalgrammatiken (z. B. Boas’ Vorgehen bei der Untersuchung amerikanischer Indianersprachen),

       (c)  empirisch positivistisches Vorgehen, d. h. auf Beobachtung beruhende objektive Bestandsaufnahme mit distributioneller Analyse (z. B. Harris’ Distributionalismus).

(2)  Im weiteren Sinn [Auch: Deskriptive Grammatik]: jede wertungsfreie, d. h. nicht präskriptiv/normativ orientierte Form der Sprachbeschreibung, die durch Gebrauch gerechtfertigte Regularitäten in unterschiedlichen Varietäten kodifiziert.“

[Bußmann, H., S. 171]

·

Deskriptive Grammatik:

..., dass die Bloomfieldianer, wie viele andere linguistische Schulen des zwanzigsten Jahrhunderts, sich der Notwendigkeit sehr bewusst waren, klar zu unterscheiden zwischen deskriptiver und präskriptiver (beschreibender und vorschreibender, auch normativer) Grammatik. zwischen der Beschreibung der Regeln, die von den Sprechern einer Sprache tatsächlich befolgt werden und dem Vorschreiben von Regeln, die sie nach der Meinung des Grammatikers befolgen sollten, um „korrekt“ zu sprechen.“ (Lyons 1970b: 44) 

[Abraham, Werner: Terminologie zur neueren Linguistik. Tübingen: Niemeyer, 1988, Bd. 1, S. 248]

·

Gramática descriptiva: Exposición de los comportamientos gramaticales de una variedad de lengua en sincronía; a diferencia de la gramática normativa o prescriptiva intenta describir la lengua tal y como es y no tal y como debería ser. Pero probablemente la diferencia entre los dos tipos de gramáticas, ambas tiene que describir efectivamente y enumerar un conjunto de fenómenos, no es sustancial y se encuentra más bien en la cualidad de la lengua descrita: si existe una oposición entre una lengua literaria y escrita y una lengua de uso cotidiano, que es hablada puede ser también escrita, es obvio que la segunda forma presentará todos los fenómenos de variación característicos de la sincronía, y una g. descriptiva tendrá que anotarlos, sin poder formular reglas descriptivas.“ 

[Cardona, G. R., S. 133]·

«Descripcionismo, descriptivismo, descripcionista, descriptivista.

Uno de los rasgos definitorio más sobresalientes del análisis lingüístico es el ser descriptivista, también llamado descripcionista. El término ‘descriptivo’ forma parte de dos dicotomías ‘descriptivo-histórico’ y ‘descriptivo-prescriptivo’. La primera dicotomía equivale a sincronía-diacronía.

El estructuralismo es ‘descriptivo’ en los dos sentidos, es decir, no adopta una actitut ‘histórica’ ni ‘prescriptiva’ ante el lenguaje. La actitud histórica es propia de la lingüística histórica y la actitud prescriptiva es propia de las gramáticas normativas o prescriptivas. En este sentido, el descriptivismo, o descripcionismo, es opuesto al prescriptivismo, cuya aproximación normativista se limita a establecer reglas prácticas sobre el uso correcto del lenguaje, con el fin de mantener su unidad o pureza. Dicho con otras palabras, el ‘prescriptivismo’ intenta modificar la conducta lingüística de un hablante por medio de reglas o normas, en tanto que el ‘descriptivismo’ pretende presentar o exponer la conducta lingüística de dicho hablante tal como es. La aproximación prescriptivista fue considerada como acientífica por los ‘descriptivistas’, quienes vieron en la descripción la única meta científica del análisis lingüístico.

El ‘descriptivismo’, relacionado principalmente con el estructuralismo norteamericano, es antimentalista, con lo cual se excluye el estudio del significado, que fue considerado extralingüístico. Los criterios que se emplearon en sus descripciones eran distribucionales y obtuvieron grandes resultados en el análisis formal de los fonemas, los morfemas y de análisis de los constituyentes inmediatos, así como en diversas construcciones sintácticas, entre ellas, las encdocéntricas, las exocéntricas, las elipsis, etc.»

[Alcaraz Varó, Enrique / Martínez Linares, María Antonia: Diccionario de lingüística moderna. Barcelona: Editorial Ariel, 1997, p. 170]

http://culturitalia.uibk.ac.at/hispanoteca/Lexikon%20der%20Linguistik/d/DESKRIPTIVE%20GRAMMATIK%20%20%20Gram%C3%A1tica%20descriptiva.htm





















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