Página principal



Su especialidad siempre han sido los ovnis y la secuela de hipótesis que desencadenan en la imaginación del

Descargar 5.63 Mb.

Su especialidad siempre han sido los ovnis y la secuela de hipótesis que desencadenan en la imaginación del





Descargar 5.63 Mb.
Página111/181
Fecha de conversión05.08.2018
Tamaño5.63 Mb.
1   ...   107   108   109   110   111   112   113   114   ...   181
Caballo de Troya

J. J. Benítez

213

Jerusalén. Pero el centinela, que parecía muy honrado con mi amistad, me aconsejó que

siguiera junto a él. Y así lo hice.

De esta forma, al aproximarme al oficial que mandaba el pelotón, comprendí por qué se

habían detenido. El jefe de los levitas pugnaba por llevar al Nazareno a la residencia de Caifás.

Sin embargo, el optio romano, una especie de lugarteniente de los centuriones1, responsable de

la captura y custodia del prisionero, se oponía a esta decisión, estimando que sus órdenes eran

precisas: Jesús de Nazaret debía ser conducido a la presencia del ex sumo sacerdote Anás. (Al

parecer, las relaciones entre el procurador romano y las castas sacerdotales judías seguían

manteniéndose a través del poderoso e influyente suegro de Caifás.)

La policía levítica tuvo que ceder y Arsenius -el optio o suboficial romano- ordenó que la

patrulla reanudara su camino hacia el barrio bajo de Jerusalén.

Durante la discusión, Jesús permaneció en silencio, con los ojos bajos y prácticamente

ausente.

Judas, por su parte, se había situado entre los dos jefes -el romano y el levita- pero, por

más que intentaba el diálogo con ellos, éstos evitaban sus preguntas, permaneciendo en un

total y violento silencio. Cuando pregunté al legionario el por qué de aquella actitud del optio y

del capitán de los policías del Templo hacia el Iscariote, mi amigo respondió con una afirmación

contundente:

-Es un traidor...

Estábamos ya a pocos metros del puente que enlazaba la falda del Olivete con la explanada

situada al pie de la muralla oriental del Templo cuando ocurrió algo desconcertante e

imprevisto.

A la cabeza del cortejo marchaban ambos «capitanes». En medio de ambos, Judas, e

inmediatamente detrás, la patrulla romana, rodeando estrechamente a Jesús. Por último, el

tropel de levitas y siervos del Sanedrín, envueltos en sus mantos y rabiosos por la tajante

decisión del suboficial romano de entregar al Galileo al ex sumo sacerdote. Yo caminaba a la

izquierda del grupo, junto a los últimos legionarios.

Y, súbitamente, Juan, el Evangelista, apareció por la derecha, adelantándose hasta llegar a

la altura del Maestro. Quedé estupefacto ante la valiente decisión del joven discípulo. Por lo que

pude observar, Juan debía haber perdido el manto en la anárquica dispersión de los seguidores

del rabí. Vestía únicamente su túnica corta -hasta las rodillas- y, en la faja, una espada.

Al verlo, los policías del Templo se alarmaron y advirtieron a su jefe la presencia del galileo.

El pelotón se detuvo nuevamente y el capitán de los levitas ordenó a sus hombres que

prendieran y ataran también a Juan. Pero, cuando los sicarios de Caifás se disponían a

amarrarle, Arsenius intervino de nuevo. Aquel veterano suboficial, sagaz y de condición noble,

se interpuso entre el apóstol y los levitas, exclamando:

-¡Alto! Este hombre no es un traidor, ni tampoco un cobarde... Los hebreos no parecían muy

dispuestos a perder también aquella oportunidad y protestaron enérgicamente. Los ojos del

ayudante del centurión se clavaron en los del capitán de la guardia del Sanedrín. Bajo su rostro,

pésimamente afeitado, sus mandíbulas crujieron y levantando el bastón hasta situarlo a un

palmo de la frente del jefe de los levitas, repitió en tono amenazante:

-Te digo que este hombre no es un traidor ni un cobarde. Pude verle antes y no sacó su

espada para resistir. Ahora ha tenido la valentía de llegar hasta aquí para estar con su Maestro.

Y haciendo silbar su vara con una serie de cortos y bruscos golpes de su muñeca, añadió, al

tiempo que el responsable de los judíos retrocedía espantado:

-¡Que nadie ponga sus manos sobre él...! La ley romana concede a todos los prisioneros el

privilegio de un amigo que le acompañe ante el tribunal. Nadie impedirá, por tanto, que este

galileo permanezca al lado del reo.

El odio y el desprecio del optio romano por los judíos en general, y por aquellos en

particular, debían ser tan considerables que, en el fondo, la insólita decisión del suboficial pudo

estar motivada, en mi opinión, no sólo por la admiración hacia el audaz gesto de Juan, sino

1 La figura del optio representaba a un suboficial, directamente bajo el mando de un centurión. Generalmente

mandaba pequeños grupos de tropa, descargando al oficial de sus funciones administrativas, disposición de las

guardias, instrucción militar, etc. Se les dio el nombre de optiones, según Festo, porque, «desde el tiempo en que se

permitió a los centuriones elegir u optare al que deseaban, se les aplicó también el nombre de optio, por cl hecho de la

elección.» (N. del m.)

Caballo de Troya

J. J. Benítez

214

también por el mero hecho de humillar y contradecir a aquellos «cobardes, incapaces de

enfrentarse por sí mismos al Nazareno». (Al llegar al palacio de Anás, José de Arimatea me

explicaría con todo lujo de detalles las tortuosas maniobras del Iscariote y de los levitas que

llegaron, incluso, a solicitar de la guarnición romana que les acompañasen para prender al

Maestro.)

Y debo añadir que, a mi regreso de este primer «gran viaje», consulté a destacados expertos

en Derecho y Jurisprudencia romanos, tratando de averiguar si, efectivamente, había existido

esa ley, invocada por el optio. Pero, hasta el momento, mis indagaciones han resultado

infructuosas. Los antiguos romanos, como hoy los ingleses tradicionales, no eran muy amantes

de leyes, tal y como nosotros las interpretamos. Su «derecho», afortunadamente para ellos, no

se basaba precisamente en «leyes»1. Según los especialistas a quienes pregunté, esa

disposición del suboficial Arsenius no se hallaba reñida con las costumbres de la época y, sobre

todo, de las autoridades que ocupaban aquella provincia romana. La discrecionalidad existente

a la hora de impartir justicia o de tratar a un prisionero era tal que, al menos para los

estudiosos del Derecho Romano, la conducta del suboficial resultaba perfectamente posible. No

podemos olvidar que los dueños y señores de vidas y haciendas de aquel revolucionario país

seguían siendo los romanos.

Esta providencial orden del optio de la Torre Antonia vino a despejar otra de mis

interrogantes. ¿Cómo era posible que Juan Zebedeo fuera el único apóstol que declara en sus

escritos haber sido «testigo presencial» de muchos de los sucesos que acontecieron a lo largo

de aquel viernes? Por lógica, de no haber sido por esta inapreciable «ayuda» del suboficial

Arsenius, el seguidor de Jesús habría tenido muchos problemas para poder asistir a los

interrogatorios y a la crucifixión. Tal y como estaban las cosas, hubiera sido casi imposible que

las castas sacerdotales -que odiaban al Maestro y a sus discípulos- cedieran y aceptasen la libre

presencia de ninguno de los amigos del prisionero. Sólo una imposición superior, emanada en

este caso de la autoridad romana, pudo permitir a Juan la asistencia a los restringidos

prolegómenos de la muerte de Cristo.

Como medida precautoria, el suboficial romano ordenó a uno de sus hombres que desarmara

a Juan. Y el pelotón continuó su camino.

El público reconocimiento de la valentía de Juan por parte del suboficial romano representó

un duro golpe para la dignidad de Judas. Avergonzado, con la cabeza baja y el ceño contraído,

fue aminorando el paso hasta quedarse solo y rezagado. Y así llegó a la casa de Anás.

Juan, prudentemente, no habló en ningún momento con su Maestro, ni éste hizo tampoco

intención alguna de dirigirse al joven. Las circunstancias, además, no lo hacían aconsejable. Sin

embargo, cuando enfilamos las desiertas calles de Jerusalén, me las ingenié para situarme al

lado del Zebedeo y preguntarle por el resto de los hombres y, muy especialmente, por qué

había tomado aquella arriesgada decisión de unirse a Jesús. El apóstol, con los ojos enrojecidos

por el ininterrumpido llanto, pareció alegrarse un poco al comprobar que no se hallaba del todo

solo y me confesó que, una vez que lograron despistar a los legionarios, Pedro y él habían

decidido seguir a Jesús. Del resto sólo sabia que había huido en dirección al campamento.

Durante el sigiloso seguimiento, Juan recordó las instrucciones que le diera el Maestro, en el

sentido de que permaneciera a su lado, y se apresuró a alcanzarle. Mientras tanto, Pedro -si es

que no había cambiado de parecer- debía encontrarse a cierta distancia, siguiéndonos y

camuflado entre la maleza.

Hacia las dos y cuarto de la madrugada, la comitiva se detuvo ante la residencia de Anás,

muy cerca de la Puerta de Sión. en el extremo oeste de la ciudad y a corta distancia, según mis

cálculos, de la casa de Juan Marcos. Allí, frente a la cancela del espacioso jardín que se abría

frente al palacete, el suboficial romano cedió oficialmente al prisionero al jefe de los levitas.

Pero antes, dirigiéndose a uno de los legionarios y de forma que todos pudiéramos oírle,

ordenó:


1   ...   107   108   109   110   111   112   113   114   ...   181

Similar:

Su especialidad siempre han sido los ovnis y la secuela de hipótesis que desencadenan en la imaginación del iconCuestionario para la evaluacion de cursos de formacióN
Señala cuáles han sido los motivos que te han llevado a participar en esta actividad de formación
Su especialidad siempre han sido los ovnis y la secuela de hipótesis que desencadenan en la imaginación del iconDesarrollo e Implantación de un Sistema appcc en una Industria de fabricación de mermelada de fresa docx
A mi familia y amigos por la paciencia que han tenido y el apoyo que siempre me han
Su especialidad siempre han sido los ovnis y la secuela de hipótesis que desencadenan en la imaginación del iconPruebas de hipótesis de una poblacion
...
Su especialidad siempre han sido los ovnis y la secuela de hipótesis que desencadenan en la imaginación del iconSistema evaluacion de desempeñO
Durante los últimos años de Gestión Pública, los temas relacionados con el proceso de Modernización del Estado han sido ampliamente...
Su especialidad siempre han sido los ovnis y la secuela de hipótesis que desencadenan en la imaginación del iconPliego de condiciones definitivos
Los pliegos de condiciones del presente proceso de Selección Abreviada han sido elaborados
Su especialidad siempre han sido los ovnis y la secuela de hipótesis que desencadenan en la imaginación del iconNomenclatura química
En la naturaleza encontramos multitud de tipos de materia diferente. El objetivo de los químicos ha sido siempre el de poder clasificarlos,...
Su especialidad siempre han sido los ovnis y la secuela de hipótesis que desencadenan en la imaginación del iconDe intereses, multas y recargos
Legal, apoderado especial o general del contribuyente con ruc nº., solicito que los valores que han sido reconocidos a mi favor por...
Su especialidad siempre han sido los ovnis y la secuela de hipótesis que desencadenan en la imaginación del iconSeguridad social
Los menores de 18 años, o mayores con discapacidad igual o superior al 65 %, y hayan sido abandonados por sus padres, siempre que...
Su especialidad siempre han sido los ovnis y la secuela de hipótesis que desencadenan en la imaginación del iconUniversidad regional autonóma de los andes “uniandes”
A mis padres, esposo e hijo quienes han sido el cimiento primordial para la
Su especialidad siempre han sido los ovnis y la secuela de hipótesis que desencadenan en la imaginación del iconRestrictedcode
Se han hecho esfuerzos sustanciales por reestructurar el sector de la electricidad. La liberalización del sector de los servicios...


Descargar 5.63 Mb.