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Rechaza todos los incidentes planteados por los imputados

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Rechaza todos los incidentes planteados por los imputados, con la única excepción del incidente planteado por Luis Álvarez Renta de que no podía ser condenado civilmente en República Dominicana porque ya el Banco Intercontinental había demandado y obtenido sentencia civil en Miami (regla electa una vía).
  • Valida todas las pruebas aportadas por los acusadores, rechazando el argumento de ilegalidad planteado por los imputados.

    3. Establece que han sido probados prácticamente todos los hechos contenidos en la acusación pública y privada. Las citas ... han sido extraídas de la sentencia y constituyen la opinión del tribunal. Cuando cita una prueba, el tribunal está haciendo suya la prueba.11

    1. La sentencia, en sus páginas 149 a 163, también acepta como probadas todas las operaciones de adquisiciones de activos con dinero de los depositantes, relacionadas con Gaperan, Bacosa, Inmobiliaria Intercontinental, Listín Diario, Áster, Telecentro, Canal 27, Intercontinental de Medios, Supercanal, Radiodifusoras Centrales, Radio Mil, Radio Azul, Yate Patricia, Proyecto APAP, las que sumaron RD$18,743 millones de pesos, que fue el monto al que el tribunal condenó a Ramón Báez a favor del BANINTER en liquidación.

    2. Se prueba la gravedad del hecho cometido.

    3. Condena a Luis Álvarez Renta como autor de lavado de activo.

    4. Condena a Ramón Báez Figueroa a diez años por violación a la Ley Monetaria y Financiera. A Marcos Báez lo declara culpable y la pena le será impuesta en una audiencia posterior.

    5. Se otorgó a los actores civiles una indemnización por la suma total de RD$64,262,082,450.00.

    En el aspecto negativo la prestigiosa oficina destacaba las siguientes resoluciones:

    1. Establece que no existe abuso de confianza para Ramón Báez Figueroa y Marcos Báez Cocco.

    2. Establece que no hay lavado de activos para Ramón Báez Figueroa y Marcos Báez Cocco.

    3. El descargo de Vivian Lubrano de Castillo.

    4. El Descargo de Jesús María Troncoso.

    Era deprimente – se dijo Ernesto, para sus adentros – Los jueces del Primer Tribunal Colegiado jugaban a amagar y no dar. A quedar bien con Dios y con el Diablo. A la gatica de María Ramos. Este análisis de la oficina de Pacho Álvarez era enjundioso. Le había evitado a Ernesto Gómez hacer lo mismo, pero desde una óptica periodística. No habría tenido la contundencia que presentaban estos abogados, que dominaban con donaire la ley.

    Sin embargo, habían sido probadas todas las acusaciones del Ministerio Público y del Actor Civil y la irresponsabilidad, los compromisos políticos, los conflictos de intereses habían predominado. Cómo explicar que dejaran fuera a Troncoso Ferrúa si aparecía en todas las pruebas presentadas. Escabullirse por la vía del tecnicismo era una desfachatez de los jueces que lo aceptaron. Podían perfectamente argüir lo que hicieron con Álvarez Renta a la hora de cambiarlo de cómplice a autor principal de lavado... las pruebas habían sido presentadas desde instrucción y venía defendiéndose de ellas desde el principio.

    De cinco imputados por la sociedad y el Actor Civil, con esta sentencia, dos se escapaban miserablemente, (Vivian Lubrano y Troncoso Ferrúa) a dos les reducían los cargos a una simple violación de la Ley Monetaria y Financiera, (Ramón Báez Figueroa y Marcos Báez Cocco) eliminándoles el Abuso de Confianza y por consiguiente el Lavado de Activos, dejándoles las puertas semi abiertas para que pudieran salir definitivamente en el proceso de apelación, y uno, Luis Álvarez Renta, era acusado de autor de lavado de activos, por unos recursos que “no eran sucios”, porque los acusados principales habían sido absueltos del cargo de Abuso de Confianza, por lo que no se había producido el delito previo que tipifica el lavado. Ésta podía ser una formula para que también se le cayera el lavado de activos en la apelación. Qué maraña de sentencia. Por lo menos, como decía el estudio de la Oficina de Headrick Rizik Álvarez & Fernández, el hecho de que la sentencia hubiese aceptado todas las pruebas y acreditado todos los hechos de la acusación, era un elemento esencial para lograr las condenas en el proceso de apelación. Habría que ver. Con esta justicia “agripinesca” como le había llamado Casals Victoria, nadie tenía nada seguro.























    Capítulo XXXII

    El Emporio de Julito Hazim







    Este martes, en horas de la mañana, pasados quince minutos de la 9:00 el periodista Ernesto Gómez era anunciado por la recepcionista de Julio Hazim, situada frente al elevador, en la tercera planta del edificio La Cumbre al lado de Plaza Naco. Unos minutos después Julito lo hacía pasar a su oficina.

    • Llámame a Machi. Machi no te vayas que quiero que oigas esto que le voy a decir a Ernesto Gómez. Junior quédate aquí tú también. Mira Ernesto, yo quería explicarte algo antes de empezar la entrevista. Si aquí hay alguien que puede escribir un libro sobre Baninter, soy yo. Y no dudo que lo escriba, pero por ahora no estoy en eso. Sin embargo yo te felicito porque tú quieres hacer un libro “imparcial” – aquí saboreó la palabra con un énfasis extraño como para acentuar un gesto de profundas dudas –. Yo te puedo ayudar. Claro, hay que saber ¿qué tú quieres con eso? Yo voy a saber si es un libro imparcial cuando yo lea lo que tú escribes de las autoridades del Banco Central. Las de ahora. Porque tú si puedes escribir un libro sobre Baninter, porque no te conozco ninguna vinculación ni veo que tengas intereses encontrados por algún lado. Pero quería hacer esa aclaración –terminó el médico y periodista.

    • Mi intención es buscar la opinión de todas las fuentes, y ver qué piensan los que de una manera u otra estuvieron cerca de Baninter –explicó Gómez.

    • Ok, pero vamos a hacer una cosa. Hazme las preguntas por escrito y yo te las voy a responder por internet o vienes esta tarde a buscarlas, pero yo prefiero que sean por escrito para yo guardar una copia, para cuando te vaya a replicar, porque yo sé que luego te voy a tener que desmentir. Vete donde mi secretaria, para que tu me hagas las preguntas por escrito y yo te respondo esta tarde –Julito toma a Ernesto Gómez por el brazo y lo dirige donde su asistente –. Por favor, siéntate ahí con Gómez para que él te redacte cuatro o cinco preguntas –dijo Julito Hazím.

    • No te molestes, yo tengo algunas ideas aquí escritas, pero no son cuatro o cinco, tengo ciento tres preguntas para ti. Pero no te preocupes, que trataré de condensarlas en 21 preguntas –le consintió el investigador.

    • Ah, pero si tú tienes esos apuntes ahí, ¿por qué mejor no le saco una fotocopia? –preguntó Hazím.

    • Claro, se la puedes sacar... –Ernesto entregó su agenda. En las últimas páginas había improvisado algunos apuntes de prisa, para llevar un hilo en el conversatorio con el experimentado comentarista de la televisión dominicana. Sólo aparecían las notas de unas 21 preguntas para un tema tan voluminoso. Luego de dos fotocopias, Julito devolvió la libreta al periodista y le prometió enviar el formulario, debidamente respondido, en horas de la tarde.

    Ernesto no quiso apresurar las cosas y no fue hasta el otro día en horas de la mañana cuando llamó a Julito por teléfono para enterarse cómo andaban sus respuestas.

    • Ya tengo tu trabajo, por favor, dale tu mail a mi secretaria para que ella te lo haga llegar... –mientras hablaba Hazím se acercó a su asistente y le entregó el teléfono para que ella registrara el correo electrónico del investigador.

    Por problemas técnicos no se había podido enviar por internet y debió pasar a buscar personalmente el documento prometido por Julio Hazím. Ernesto abrió el sobre manila que había recibido de la asistente del productor de televisión y empezó a leer:

    Periodista

    Ernesto Gómez

    Sus manos.-

    Estimado Ernesto:

    Te confieso que me gustó hasta me entusiasmé con la idea de que tú ibas a escribir un libro sobre el caso Baninter y que te gustaría mis opiniones sobre este caso particular.

    Grande fue mi sorpresa y mayor mi decepción cuando leí el cuestionario que me entregaste, el cual copio a continuación:

                1. ¿Por qué quebró Ramoncito? ¿Puede un banco tan grande quebrar?

                2. Cuéntame de nuevo lo de Lila.

                3. Los diputados en BANINTER.

                4. ¿Qué pasó contigo? ¿Eres un testaferro? ¿O tenían negocios comunes?

                5. ¿Cómo se vende el canal 27?

                6. Cuéntame de Isla Visión.

                7. ¿Por qué sigues en el canal 58?

                8. ¿Qué sabes de los negocios del canal 13?

                9. ¿Por qué se le devolvió el dinero a Guaroa?

                10. ¿Qué pasó con Guillermo Gómez?

                11. ¿Cuáles emisoras vendiste?

                12. ¿Por qué borraron tus cuentas de Baninter?

                13. ¿cómo se dieron cuenta de ellas?

                14. ¿Cómo lograr salir BANINTER (aquí debió decir RBF) del lavado en la primera sentencia?

                15. Y Álvarez Renta ¿cómo se escapa?

                16. ¿Qué pasó con Troncoso Ferrúa?

                17. ¿Qué sabes del caso Pepe Goico?

                18. ¿Torres Pezzotti?

                19. ¿Qué tenías con Hipólito Mejía?

                20. Lucha Pellerano y Ramoncito.

                21. ¿De VLC? ¿de MBC? ¿De LAR?

    1. Todo está muy bien, pero cuando te detienes a leer las preguntas 12, 13 y 14, me veo en la obligación de llegar a varias conclusiones:

                1. Que el trabajo no está dirigido a aportar nada nuevo al caso y mucho menos la verdad, ya que en lo que a mí respecta TU DAS POR VERDADES EL QUE A MI ME HAN BORRADO DEUDAS Y ME SACARON DEL LAVADO DE ACTIVOS.

                2. Tu profesión de periodista y el derecho que tienes al libre acceso a la información permite que recojas en el Banco Central esa respuesta y con ella y los datos entonces preguntarme por el particular.

                3. No te voy a aclarar los casos del Centro Médico. El ingenio Montellano y los medios de comunicación porque tú te has sumado a la campaña de testaferro, socio o cualquiera de las mil versiones excepto la verdad que no está de acuerdo con aquellos que prefieren preguntar y afirmar a veces lo que tú mencionas.

                4. Tu “orientador” y con él, tú mismo dejaron “ver el refajo”, disfrazando dentro de un cuestionario, que no me toca a mi responder, una afirmación falsa, perversa y colmada de mala fe.

    De toda formas te agradezco mucho que me hayas advertido sobre tu próxima publicación para lo cual debo prepararme para contestar de todas formas.

    ¡Ernesto, indudablemente eres un genio! ¿Qué bueno sería que dedicaras todo tu talento a mejores causas?

    ¡Éxito y suerte!

    Julio Hazim”


    Definitivamente Julito era un excelente comentarista, con un estilo directo y único de hacer entrevistas y con buen dominio del medio televisivo, pero tenía una redacción pésima. Escribiendo era más médico que periodista. Ernesto quedó sumamente confundido con la carta y procedió de inmediato a abrir su agenda, sabía que varios de los conceptos que Hazim emitía no eran de su autoría y sus propósitos no tenían fines “perversos y colmados de mala fe” Ernesto quería llegar hasta la verdad en el Caso Baninter y para eso no iba a escatimar esfuerzos ni a respetar altares, por más sagrados que parecieran. El periodista iba a investigar los temas que tenía en carpeta y las susceptibilidades no lo podían detener. De inmediato se puso a reflexionar: Julito estaba muy asustado o muy confundido con este trabajo de investigación. En cualquiera de los casos, era necesario aclararle de inmediato, independientemente de la posición que asumiera él luego. Pero por lo menos, ya no tendría la excusa de escabullir el bulto por la puerta de la indignación “por maltrato”. Era importante evidenciar sus carencias. En menos de diez minutos ya el periodista estaba frente a su laptop produciendo una respuesta:

    Apreciado Julito:

    Lo único que he sentido por ti siempre ha sido respeto y admiración. Creo que has sido pionero y has emprendido proyectos de altos vuelos, los cuales han hecho historia en el país y eso hay que reconocértelo, independientemente de que se esté o no de acuerdo contigo.

    Lamento muchísimo haberte dado mis apuntes manuscritos para la entrevista que te iba a hacer. Por tres razones: primero, no entendiste mi letra; segundo, no comprendiste mis propósitos y tercero, mal interpretaste mi objetivo.

    Como experto entrevistador que eres, sabes muy bien que la estructura de una pregunta hablada es muy diferente a los apuntes-titulares que a modo de recordatorio anotamos para seguir la cronología de una entrevista. En mi agenda sólo llevaba titulares de las ideas que te quería preguntar con mucha prudencia y profesionalidad. Me sorprendiste negándome la entrevista oral a último momento y me pediste que te dejara por escrito mis preocupaciones para luego tú responder y “guardar una prueba de lo que yo diga, por si te tengo que desmentir...”

    Cuando yo me disponía a redactar preguntas formales, a partir de los apuntes que tenía en mi agenda, me sugeriste “mejor déjame fotocopiar lo que tienes ahí...” y como no me animaba ninguna mala fe, con mucho gusto accedí. Un gran error de mi parte, porque confundiste totalmente mi intención.

    Te explico. Primero, la pregunta número 4, donde el titular dice: “¿Qué pasó contigo? ¿Eres testaferro? ¿O tenían negocios juntos? Se produce a partir de varias grabaciones que tengo de funcionarios y abogados del Banco Central, de antes y de ahora, que te denuncian como testaferro de Ramón Báez Figueroa. Mi deber profesional me obliga a contrastar las versiones recibidas y escuchar la posición de la parte afectada para juzgar ambas y aportar mi parecer al momento de escribir. En la gramática que aprendí en la escuela, el signo de interrogación implica una duda razonable e incertidumbre sobre lo planteado, por lo que no me puedes atribuir que estoy dando por verdad esas versiones en las que he puesto interrogantes, precisamente para cuestionarlas. Pero el recurso elemental en el periodismo de escuchar todas las fuentes, me colocó en una posición aparentemente parcializada, por haber cometido el error de entregarte mis apresurados apuntes. Si me hubieses dado la oportunidad de redactarte las preguntas, tal vez esa hubiese dicho: “varios funcionarios y abogados del Banco Central, tanto de la gestión actual como de la anterior, te han sindicado como un testaferro de Ramón Báez Figueroa. ¿Cuál era la relación real entre ustedes? No me interesa asumir posicionamientos a priori ni extemporáneos, pero me atribuiste una intención prematuramente y lo lamento mucho porque la introducción de esa pregunta ¿qué pasó contigo? procuraba primero, escuchar tu versión, y la inserción final de “¿o tenían negocios juntos?” te abre un amplio abanico para que des tu explicación sobre los negocios que sostuviste con Baninter.

    Mi segundo error garrafal, el cual provocó que hicieras aseveraciones diametralmente opuestas a mis propósitos, es lo siguiente: ¿por qué borraron tus cuentas de Baninter? Es una pregunta control que yo estaba haciendo para confirmar una información que me ofreció el ex gobernador del Banco Central, José Lois Malkún. Te estoy anexando un fragmento de una amplia entrevista donde él relata que cuando el Banco Central asumió el control de Baninter, tú le llamaste una tarde diciéndole que querías verlo para entregarle algo. Según él, le llevaste los archivos con los documentos completos de todos los préstamos que tenías en ese banco. “tú no los ibas a encontrar nunca” dice Lois que le dijiste “porque todo eso lo borraron...” Nuno Viñas dijo que NUNCA había visto eso en los archivos. Si escuchas con atención el CD que te envío, donde me asombro y digo “ese es un gesto de mucho valor, porque nadie se incrimina por cuatro mil millones...” y termino coincidiendo con Lois Malkún cuando yo señalo que “esa es una actitud muy honorable...” refiriéndome a ti. Sólo que quería oír tu versión por la manía que tengo al escribir, que me gusta confirmar por varias fuentes diferentes, las cosas que voy a afirmar. Ese era el propósito de la pregunta, nunca acusarte de algo que se supone que tú informaste por iniciativa propia.

    Si lees la pregunta 13, que también te afectó, te darás cuenta que sólo buscaba yo que tú repitieras lo que Lois me contó y que ahora tú estás oyendo en el CD que te envié.

    La tercera pregunta que provoca tu ira, también es mal interpretada, tal vez por mi deficiente redacción. Escribí: ¿Cómo logró salir RBF del lavado en la primera sentencia? Si lees con detenimiento ni te menciona ni te involucra, ni te insinúa en lavado de ninguna manera. RBF son las siglas que he manejado para referirme a Ramón Báez Figueroa, como LAR es Luis Álvarez Renta, VLC, Vivian Lubrano de Castillo y MBC, es Marcos Báez Cocco y si te hacía la pregunta era movido por dos razones fundamentales: primero, eres uno de los hombres mejor informados del país y segundo, tengo una conversación tuya con Leonardo donde él te ayuda a resolver un problema de una factura en Edesur. En esa conversación Leo te pregunta qué te pareció la sentencia de Baninter. Cuando le respondiste, él te aseguró que había que dejar eso así, porque esa sentencia le había dado mucho trabajo “negociarla”.

    Ese hecho despertó mi curiosidad para saber qué se había negociado al respecto y creo que tú eres una fuente importantísima para esta investigación, por la amplitud de fuentes de información que manejas. Como podrás ver al leer la conversación tuya con Leonardo, que también te anexo, quien esto escribe no tenía la más mínima intención de involucrarte en nada que tenga que ver con lavado de activos. Si lees detenidamente mi manuscrito verás cuán lejos estaba tu interpretación de mi intención.

    Tengo absolutamente todos los documentos de tus préstamos, incluyendo todas las cartas, contratos, adendas y convenios que has firmado de tu puño y letra, junto a Michel, con el Banco Central y las autoridades monetarias y financieras. Si mi intención hubiese sido escribir parcializado no hubiese buscado tu ayuda, porque te puedo asegurar, sin miedo a equivocarme, que sobre tus casos tengo muchos más documentos que los que tú posees. Pero la seriedad de la investigación me obligaba a buscar tu versión sobre todo. Por eso empiezo preguntando ¿qué pasó contigo? Y terminar pidiéndote que me aclares los negocios que hiciste con Baninter para tener tu versión personalizada. Si ya hubiese yo suscrito las “mil versiones excepto la verdad...” ni siquiera te habría llamado.

    Si mi trabajo podría aportar algo nuevo o no, es algo que yo no puedo decir. Tendremos que esperar que salga a la luz pública para evaluarlo. No tengo “orientador” preferido, pero he hecho decenas de entrevistas y miles de documentos que sirven de sustento a lo que escribo. Como te dije personalmente, no tengo culpables favoritos ni inocentes escogidos. Lo que va a salir en mi novela tendrá una montaña de pruebas que lo avalen y decenas de testimonios que lo confirmen.

    Tus comentarios, posiciones e informaciones son muy valiosas para mí, pero sólo quiero que las des si te sientes a gusto y crees que no te hará daño. La misma Constitución te da el derecho a no declarar en tu contra y si alguna información apreciable tienes y no la quieres compartir, es algo que voy a respetar con humildad y sin resabios.

    Nunca en mi vida he hablado con Ramón Báez Figueroa, Marcos Báez Cocco, Luis Álvarez Renta, ni Vivian Lubrano de Castillo, pero nunca he tenido ningún tipo de relación con Héctor Valdez Albizu ni con Lois Malkún a quien conocí con mucho gusto el día que lo entrevisté. No conozco ni a uno solo de los abogados del Banco Central, con quienes nunca había cruzado palabras hasta que se produjeron estas entrevistas de ahora. No tengo compromisos bancarios ni financieros, salvo RD$300 mil pesos que le debo al BHD. Nunca abrí una cuenta de ningún tipo en Baninter. Me siento absolutamente facultado para hacer un libro objetivo y profundo que aborde con seriedad lo que pasó en el Banco Intercontinental, independientemente de quiénes estén involucrados. Lo que no te puedo prometer es imparcialidad porque siempre he estado radicalmente parcializado con los intereses de la Patria y esa obsesión me guía para desenterrar tanto contubernio e indignidad en todos los sectores de la sociedad dominicana, que nos estigmatiza a quienes debemos veinte pesos o fracasamos un par de veces en los negocios, mientras los que asaltan las arcas de la Nación, tanto del sector público como del privado, logran limpiar su imagen y reciclarse con pasmosa facilidad, escondiéndose detrás de sus voluminosas chequeras.

    Te aseguro Julito, con toda humildad, que nada de lo que pensaste pasó por mi mente y te pido excusas porque mi improvisación te provocó aprensiones innecesarias. Por lo menos ya te has llevado un gran mérito: te has anotado el primer desmentido y réplica de un libro que aún no he publicado. Eso me da una idea clara de lo polémico que podría llegar a ser.

    Te reitero mi admiración y respeto,

    Ernesto Gómez.

    Anexo I: CD conteniendo un fragmento de 10 minutos con la entrevista a Lois Malkún donde él dice que Julito fue quien lo enteró de que sus cuentas habían sido borradas en BANINTER.

    Anexo II: el siguiente documento:

    Movimientos de RBF y RBR del 23 de oct.

    A las 9:30 am. Irma Marrero, secretaria de RBR (padre) establece una llamada en conferencia para Don Ramón con José Caicedo, representante de los intereses de los Báez en Miami, EUA. José Caicedo le dice que como se siente y él le contesta que “jodido pero finalmente muy contento” “ya salimos de la vaina de lavado, ahora hay que moverse allá... ya sabes con los federales y la jodienda con migración”. Caicedo le anuncia que Jack Fiore (abogado) va para Santo Domingo el miércoles 24. Don Ramón le pregunta “... y a qué es que viene... hay alguna vaina nueva?” Caicedo le dice “no puedo decirte por aquí, pero es importante, trata de verlo mañana mismo” RBR: “Ok. Así lo haré, pero la gente está aquí como el diablo con la sentencia... en este país de mierda no se puede vivir, no se sale de una”. Caicedo le responde: “Bueno, pero ¿van a apelar, verdad?” RBR: “Seguro, lo importante es que logramos quitar el lavado y lo demás es pura mierda... ahora falta que el gobierno se meta en miedo, ya sabes, estamos en elecciones y este hombre quiere volver”. Caicedo: “Así es, pero lo muy peligroso, para ti, Ramoncito y José Miguel era lo del lavado”. RBR: “Tuvimos suerte aunque a última hora Vincho hizo su trabajo y le torció el brazo a los muchachos”. “Espero nos veamos pronto” Caicedo: “Si voy la primera semana de noviembre... te haré saber, nos vemos”

    A las 4:30 p.m. de ayer RBR (padre) dio instrucciones a su secretaria Irma Marrero de que llamara a Checheo Rivera para que le consiguiera con carácter de urgencia el video del programa del lunes a las 7:00 p.m. en el canal 45 de Guido Gómez Masara (SIC). Que le enviara una copia a él y otra a Vincho Castillo, o mejor a Vinicito.

    A las 7:05 p.m. RBF llamó a Julito y le dijo que debía hablar con Don Ramón para afinar algunas cosas. Le informó que estaba muy cansado y que estará “fuera de circulación por unos días”... “ya que el viejo está más tranquilo con lo de la indemnización, Juárez lo convenció de que la sentencia era hecha a propósito de que no se entendiera nada y todo se cayera... ya sabes” Julito le responde: “Si, pero no se duerman...yo espero una gran reacción adversa y no sé si el gobierno la va a aguantar... Cuídate”.

    Otras informaciones

    A las 10:13 a.m. Luis llama a Julito, para decirle que desea un espacio pronto para Eric Raful. Luis le dice “Yo decidí salirme de la sombrilla de Ramoncito pues luego que me prometieron una cosa hicieron otra”... “pero por suerte la sentencia es un adefesio y las apelaciones mías tienen alta probabilidades de éxito.”... “Me dejaron fuera de la cobertura del acuerdo político judicial, pero me van a tener que dar la boca...Ahora que no vengan a decir que la sentencia en mi contra, de lavado, es un abuso”... “el abuso lo cometieron ellos dejándome fuera”.

    A las 2:35 p.m. Julito llama a Leonardo para que lo ayude a resolver un asunto de una factura eléctrica pendiente con la CDEEE. LM le indica que habló con Segura y que “Todo se resolverá con publicidad”... LM: “A propósito Julito ¿qué te pareció la sentencia? Julito responde: “bueno, ahí sí que hay un lío, yo no veo ese asunto tan claro...ojalá y el procurador no se plumee”. LM responde: “si, tú sabes que el acuerdo político fue ese, esto no debe caerse, ¡esto me dio mucha brega coño!”. “Ramoncito no se puede dejar joder, que denuncien las diabluras de los otros, como la casa que Alejandro Grullón le regaló a Candelier”... “esa vaina se ha quedado así... aquí o jugamos todos o se rompe la baraja.” Julito: “Deja a Alejandro quieto, no jodan con eso. ¿Vas al play? Mejor hablemos allá” LM: Perfecto... Adiós.


    Definitivamente tendría Ernesto Gómez que continuar su trabajo sin contar con la participación del médico y productor de televisión. Tenía interés en dar participación a todos los involucrados, para que aportaran sus versiones y así tener los elementos de juicio necesarios para tomar posicionamiento sobre los temas abordados. No podía dejar nada a medias y quería ser lo más amplio y plural posible, pero si los implicados se negaban a participar, tendría que arribar a conclusiones a partir de la montaña de papeles que tenía en su haber. Como le había informado a Julito, miles y miles de documentos habían desfilado frente a sus ojos y tenía suficiente información como para elaborar con sustento sólido cualquier teoría de lo que había sucedido en Baninter.

    Julito hubiese sido un elemento clave para desentrañar el “acuerdo político judicial” a que todos se referían en estas conversaciones. Había frases tan elocuentes que delineaban claramente cómo funcionaba el sistema judicial dominicano.

    Seguro, lo importante es que logramos quitar el lavado y lo demás es pura mierda”... “logramos quitar el lavado” ¿Qué querría decir Don Ramón Báez Romano con esa frase? Si se añadía a la otra, más demostrativa y contundente, las cosas iban tomando un matiz claro oscuro “ahora falta que el gobierno no se meta en miedo, ya sabes, estamos en elecciones y éste hombre quiere volver...” Estaba muy claro que el acuerdo había sido con el gobierno de Leonel Fernández, porque la sentencia era del año 2007. ¿Podría negociar un funcionario de mediana categoría un acuerdo político de estos alcances sin el conocimiento del presidente? ¿El hecho de que Don Ramón Báez Romano asiente específicamente que “este hombre quiere volver...” indicaba que los acuerdos se habían hecho con el presidente Fernández? ¿Qué quería decir Don Ramón cuando señaló que “tuvimos suerte aunque a última hora Vincho hizo su trabajo y le torció el brazo a los muchachos...” ¿quiénes eran los muchachos? ¿Los jóvenes fiscales contra fraudes bancarios? ¿Los abogados del Banco Central? ¿Los jóvenes jueces?

    El contubernio estaba claro. La reiteración por todas las fuentes era la prueba definitiva de que se había transgredido los límites de la justicia y las cosas se habían resuelto por la vía política. Si así era, ¿cómo y quiénes dieron órdenes a la justica para que se evacuaran sentencias en uno u otro sentido? Si eso se produjo, como todo parece indicar ¿a quiénes le dieron las órdenes, a Subero, el presidente, a otros jueces de la Suprema o a los magistrados encargados de los procesos directamente? ¿Quiénes tenían “poder” para influir en los jueces de manera tan directa y descarada? Las versiones se podían comprobar por varias fuentes. Ramoncito le decía a Julito, en su llamada telefónica que se iba a retirar por unos días “ya que el viejo está más tranquilo con lo de la indemnización, Juárez lo convenció de que la sentencia era hecha a propósito de que no se entendiera nada y todo se cayera... ya sabes...” ¿quién hizo la sentencia “a propósito de que no se entendiera nada y todo se cayera”? ¿Qué sabía Julito cuando Ramoncito le afirmaba que “ya sabes...”? ¿Qué quería decir Julito en realidad, cuando le respondió “Si, pero no se duerman... yo espero una gran reacción adversa y no sé si el gobierno la va a aguantar... cuídate” ¿Qué quería decir Julito cuando estableció que “Ahí hay un lío... ojalá que el procurador no se plumeé...”? ¿Por qué esperaba Julito una gran reacción adversa? ¿Era tan evidente el mamotreto de sentencia? ¿Por qué sabía Julito que el gobierno no la iba a aguatar? Más que eso ¿por qué tiene el gobierno que aguantar o no una sentencia que emite otro poder del Estado? Porque ¿había sido inducida, negociada, vendida? Si el gobierno no aguantaba la “reacción adversa” ¿echaría para atrás los acuerdos a los que había arribado con Ramoncito y su gente? ¿Y por qué se podía plumear el Procurador? ¿Cuáles eran los compromisos que éste había asumido que podría echar para atrás? En nuestro país plumearse es un sinónimo de acobardarse, de echar para atrás, de salir huyendo...

    ¿Por qué dice Luis Álvarez Renta que “yo decidí salirme de la sombrilla de Ramoncito, pues luego que me prometieron una cosa hicieron otra”...? ¿qué le prometieron a Álvarez Renta y no le cumplieron? ¿Cuál fue la otra cosa que hicieron? ¿Dejarlo enganchado y salirse ellos del lío de lavado? Parece que sí, por lo que dice el financista a continuación: “pero por suerte la sentencia es un adefesio y las apelaciones mías tienen muchas probabilidades de éxito” Quedaba claro que todos habían negociado que la sentencia fuera un adefesio para poder demolerla en la apelación. Pero donde queda más evidente la tratativa negociada con los políticos y el poder judicial es cuando el asesor encarcelado protesta porque “me dejaron fuera de la cobertura del acuerdo político judicial, pero me van a tener que dar la boca... ahora que no vengan a decir que la sentencia de lavado en mi contra es un abuso... el abuso lo cometieron ellos al dejarme fuera...” ¿Por qué Ramoncito y su gente cometieron un abuso al dejar fuera a Luis Álvarez? ¿Ramoncito y los Castillo eran jueces? ¿Hacían o redactaban sentencias? “El abuso lo cometieron ellos dejándome fuera” Cuando analizabas la conversación entre Leonardo y Julito las cosas quedaban fehacientemente demostradas “Si, tú sabes (vuelve el que tú sabes a Julito) que el acuerdo político fue ése... esto no debe caerse ¡esto me dio mucha brega, coño!” ¿Qué sabía Julito? ¿Qué le dio mucha brega, coño, a Matos Berrido y no debía caerse? El acuerdo político. ¿Había que hacer acuerdos políticos para una sentencia judicial?

    Sí, Julito sabía los alcances y los detalles, porque afirmó con mucha propiedad “Ojalá que el Procurador no se plumee...”

    La sentencia de primer grado de Baninter no fue muy pura que digamos. Los indicios eran concluyentes. Se notaba a leguas que había habido una negociación política que luego llevaron a los tribunales. La sana crítica de los jueces de las pruebas presentadas, fue sustituida por órdenes e instrucciones emitidas desde alguna instancia de poder superior para que los magistrados doblegaran sus decisiones y actuaran como les pedían los políticos. Aquí sí cabía el ¡coño! ¿Por dónde anda la cacareada independencia del poder judicial? ¿Cómo es posible que con la inversión que se está haciendo en ese poder del Estado, todavía éste sea un mercado en el que se venden las sentencias al mejor postor? Si esta sentencia había sido un mamotreto vendido y comprado al vapor, ¿qué garantizaba que los demás fallos no hayan corrido la suerte que le trazaron los intereses espurios que se movían en torno al caso? Esto representaba el descrédito total del Sistema Judicial dominicano y había que tomar con pinzas todo lo que por ese entorno se moviera.

    Si Julito se decidiera a explicar los alcances de ese acuerdo “político judicial" podría hacer un gran aporte al país para que podamos conocer cómo se mueven los hilos del poder. Para que tengamos una idea clara del “respeto” que tienen nuestros políticos por la institucionalidad. No, Julito no querrá hablar. Tiene mucho qué perder.



    Capítulo XXXIII

    En las Entrañas del Monstruo Bancario











    Judith y Ernesto habían hecho esfuerzos inauditos para entrevistar a Pedro Castillo con relación a los hechos de Baninter y los intensos rumores de los problemas en su mismo Banco Dominicano del Progreso y el resto del sistema financiero. La negativa del aventajado ejecutivo bancario había sido coherente. Pero el afán por llegar al fondo de la investigación obligaba a los periodistas a presentar la versión de uno de los protagonistas del hecho y no escatimaron esfuerzos para recogerla. Así fue como, de la manera más insólita lo abordaron, sin que él lo estuviera esperando.

    Pedro Erwin Martín Castillo Lefeld era un hombre de cincuenta años de edad, que había nacido en la capital. Estaba felizmente casado y había estado 25 años en la banca privada acumulando una gran experiencia en el sector. Esta actividad la compartía con sus negocios privados, que eran también voluminosos, sobre todo, en la explotación de sus excelentes relaciones con el ex presidente de la República don Hipólito Mejía. Castillo Lefeld presidía uno de los bancos más poderosos del país, en competencia solapada con su amigo y admirado Ramón Báez Figueroa. La diferencia era que Perucho administraba un banco ajeno, en el que sólo poseía una parte ínfima de sus acciones, mientras que Ramoncito era propietario casi absoluto del Baninter. Castillo siempre le dio seguimiento a la vida de Ramoncito, hasta el punto que llegó a comprar muchos de los jugueticos que aquel desechaba en la vida. El BMW serie 7 blanco y el yate (revisar el nombre).... eran sólo unos los ejemplos de esta persecución obsesiva. Los amigos de Perucho llegaron a decir que éste envidiaba al presidente de Baninter. Por las premuras del interrogatorio, Judith no se anduvo con rodeos:

    • ¿Por qué el Banco del Progreso se interesó en comprar Baninter?

    • Realmente quien hace la oferta de compra de las acciones que representaban la mayoría de la tenencia accionaria del Banco Intercontinental fue el Grupo Progreso. La finalidad de esa oferta de promesa de compra se basó en la posibilidad de fusionar al Baninter con el Banco del Progreso.

    • ¿Estaba realmente el Grupo Progreso registrado como una entidad financiera? –Gómez iba detrás de profundizar el papel de los grupos bancarios y empresariales que se habían convertido en un medio para evadir impuestos, encaje y provisiones.

    • El Grupo Progreso es una tenedora de acciones y tiene participación tanto en el Banco del Progreso como en otras empresas relacionadas y no relacionadas, tales como: Almacenes Generales de Depósitos (Almacaribe) el Multipuerto Caucedo, la compañía de Seguros Progreso, ATH Dominicana, entre otras –respondió el banquero un poco esquivo.

    • ¿Cuándo empezaron las conversaciones entre usted y Ramoncito? –preguntó Judith.

    • En realidad empezamos las conversaciones en el mes de febrero de 2003. Teníamos la intención de comprar las acciones del señor Báez Figueroa, que representaban aproximadamente el 90% de la propiedad, lo cual era suficiente para nuestro grupo –explicó Castillo.

    • ¿Usted negoció esa venta con el Consejo de Directores de Baninter, o fue algo personal con Ramoncito?

    • No. Entendemos que el señor Báez Figueroa fue quien comunicó a algunos miembros de su Consejo de Directores nuestro interés. No tuve ninguna conversación con esos señores.

    • ¿Para usted personalmente representaba un buen negocio la adquisición de Baninter? –preguntó con suspicacia Judith. Se había estado rumorando que Perucho estaba urgido de hacer esta negociación para tapar sus propias faltas en el Banco del Progreso.

    • Si. Es correcto. Todo interés de una institución financiera en adquirir otra busca oportunidad de negocios para crecimiento y economías por el volumen de las operaciones –respondió el banquero.

    • ¿Pero usted no sabía de los líos que Ramoncito tenía ahí dentro? –preguntó con un poco de agresividad Ernesto Gómez.

    • Sólo estábamos al tanto de la situación financiera expresada a través de las publicaciones trimestrales que se realizan por reglamento de la Superintendencia de Bancos –Castillo lucía evasivo.

    • ¿No le explicó Ramoncito la magnitud de los pasivos y los activos? ¿Eso no disparó sus alarmas, no vieron que había un fraude enorme entre lo que publicaban cada trimestre con lo que le presentaba en este momento?

    • En las reuniones sostenidas con el señor Báez Figueroa el mismo nos informó que la situación de Baninter era aun mejor, en vista de que tenía muchos más activos que pasivos de los que nosotros habíamos observado en la publicaciones trimestrales – explicó Perucho.

    • ¿Sabían ustedes que Baninter estaba pasando por una situación precaria, que estaba solicitando líneas de redescuento al Banco Central? –preguntaron los comunicadores.

    • Él sólo nos informó de de la existencia de facilidades de redescuentos otorgadas por el Banco Central al Baninter por un monto aproximado de Cinco Mil Millones de Pesos (RD$5,000,000,000.00).

    • ¿Se podría decir que el interés de comprar Baninter era para ocultar la propia situación financiera del Progreso y además para seguir utilizando el esquema de banco paralelo o doble sistema de contabilidad?

    • No, no. El Banco del Progreso desconocía totalmente la situación financiera de Baninter.

    • ¿Más o menos cuándo se realizaron las inspecciones asistidas en el Banco del Progreso y quién las realizó?

    • Las inspecciones asistidas del Banco del Progreso se iniciaron en septiembre primero del 2003 y continuaron hasta junio del 2004 y en cuanto a la otra parte de su pregunta quiénes participaban, las realizó el FMI, que contrató cerca 60 ó 70 inspectores internacionales y a una firma mexicana llamada Valores Financieros de México. (VALFIM), era la contra parte del FMI en el proceso de auditoria asistida, más los inspectores dominicanos. En el caso del Banco Progreso habían 20 inspectores; 19 extranjeros y uno local y el jefe de inspección era el ex Intendente de la Superintendencia de Bancos del Perú.

    • ¿Usted recuerda más o menos cuál fue el resultado de esas inspecciones asistidas en cuanto a la capitalización del Banco del Progreso? –preguntó Ernesto Gómez.

    • Si, por supuesto. A finales del trimestre del 2003 el resultado oficial era un faltante de capital por el orden de los RD$2,500 millones de pesos. Faltante de capitalización, en adición a un faltante de provisiones por el orden de los RD$1,500 millones de pesos que correspondían a un exceso de préstamos a vinculados que estaba por el orden de RD$2,600 o RD$2,700 millones de pesos –respondió con sinceridad el banquero.

    Ernesto Gómez se dio cuenta de inmediato que Pedro Castillo tenía una alianza táctica con Ramoncito, y pretendía ayudarlo. En los resultados de las auditorias asistidas, las cosas no habían salido como Perucho las planteaba. Medida con la normativa local, el faltante de capital en Progreso era de 40 millones de pesos. Medida con normativa internacional era de 1,400 millones. Cuando en el año 2005 la Superintendencia de Bancos requirió nuevos aportes de capital, los accionistas del Progreso lo cumplieron, incluyendo a Pedro Castillo que poseía cerca de un 5% del capital, con la diferencia de que luego se comprobó que Castillo utilizaba los fondos del Grupo Progreso para realizar sus aportes de capital, mientras el resto de los accionistas aportaban dinero propio.

      • ¿O sea que ustedes hacían la misma práctica que Baninter? ¿Cuando usted habla de Vinculados, a quiénes se refiere? –preguntó Judith.

    • A miembros del consejo de Directores específicamente.

    • ¿Las autoridades sabían de ese faltante? ¿Le impusieron alguna sanción, los sometieron a la justicia, hubo algún tipo de acuerdo con ustedes?

    • No. Luego que se hicieron varias, o sea, esta fue la primera etapa, te daban oportunidad. Había un plan de regularización en marcha permanente. Entonces se le daba el chance a las instituciones de ir corrigiendo aquellos hallazgos que habían encontrado los auditores del FMI, durante un período que no debía pasar, entiendo, del 2005. O sea, había un periodo de 2 años para regularizar.

    • ¿Esa capitalización o sub-capitalización de que usted habla, constituía una violación a la normativa de la ley monetaria vigente en ese momento, como lo hacía también Baninter?

    • Por supuesto –respondió Pedro Castillo.

    • ¿Y la violación de los límites de préstamos a vinculados también constituía una violación a la ley monetaria de entonces? –arremetió Judith.

    • Claro, porque usted recordará que bajo la ley anterior el tope de cartera a vinculados era de un 100% del patrimonio del Banco. Si solamente al grupo económico que directamente controlaba el Banco del Progreso existían prestamos por RD$2,600 millones y había una subcapitalización de RD$2,400 millones, el excedente era más de un 400% sobre el patrimonio neto –explicó Castillo, reconociendo que algunos propietarios del banco habían sacado, por diferentes vías, cuatro veces más dinero del que habían invertido.

    Los periodistas tenían la información de que Bonetti, ni Vicini, ni Perelló, ni Barletta, tenían préstamos en Progreso y por el contrario tenían importantes depósitos. Los préstamos a vinculados a los que se refiere Pedro son sobre todo a Grupo Progreso, y una parte de estos estaban ocultos.

    • Aquí tenemos unas declaraciones en juicio del economista Julio Ortega Tours, que nos gustaría saber si usted corrobora con él sobre estas afirmaciones. Citamos:

    Habían prácticas generalizadas en el sistema. Por ejemplo, aquí hay una práctica generalizada en el comercio de sub valuar mercancías de importación en las aduanas, eso es una práctica generalizada que se ha ido desmontado de forma trabajosa. En el sistema financiero había prácticas generalizadas comunes a todos los bancos y de las cuales la Superintendencia de Bancos era la responsable de identificar y nunca lo hizo... las captaciones que se hacían no eran reportadas, obviamente, a las autoridades. Usted recuerda que eso era una especie de de captación paralela como una especie de operación paralela”.

            • Le preguntamos ¿Se impusieron sanciones al Progreso y a todos los bancos por esas prácticas deshonestas de captación paralela y de violación de la Ley Monetaria y Financiera, por no hacer los reportes obligatorios?

            • Estoy tratando de recordar si se impusieron sanciones. No me parece que se pusieron sanciones a ningún banco del sistema, porque ya se entraba en un período de cambio de gobierno y se sostuvo una reunión de la Asociación de Bancos Comerciales de la República Dominicana en la cual se le hizo una presentación al presidente Leonel Fernández y a su gabinete completo. Estaba el gabinete del Presidente Fernández en pleno. El futuro Gobernador (del Banco Central) el futuro Secretario Técnico, etcétera, y en esa exposición, en la cual participamos todos los presidentes de los bancos, pero expusimos el señor Manuel Grullón del Popular, el señor Molina del BHD y quien les habla, explicamos al señor presidente Leonel Fernández que la descapitalización de la banca en general sobrepasaba los RD$40 mil millones de pesos y que de ejercerse algún tipo de medida coercitiva o medida administrativa contra un banco o la banca en general podría conllevar a un problema sistémico de quiebra, o que si se sabía siquiera que la subcapitalización de la banca rondaba por el orden de los 40 mil millones de pesos.

            • ¿Entonces se decidió mantener esta información en absoluto secreto, sin que la población supiera que todos los bancos estaban llevando a cabo prácticas incorrectas y cometiendo irregularidades en sus informes? Aquí tenemos otro fragmento de la entrevista hecha al licenciado Julio Ortega Tous, para que usted nos explique si esto es cierto, si coincide usted con él:

    Al descubrirse casos de sub carterización, no de sub cartelización, toda la banca estaba por debajo del 10 por ciento de índice de solvencia de capitalización. Según las normas nacionales, como llamaba el FMI, toda la banca, todos los bancos dominicanos no llegaban al 10 por ciento. Ahora, el procedimiento para la normalización de esos bancos se acordó sobre la base de unas normas ya establecidas y eso no fue cumplido por una serie de bancos, a tal punto que la autoridad dominicana tuvo que agregar a este acuerdo, al acuerdo con el Fondo Monetario, que está vigente todavía, una carta secreta una carta que no se publicó en el FMI y ni se publicó en los anexos del acuerdo con el Fondo por la parte dominicana, ni se publicó en ningún lado. Se circuló en el directorio del Fondo y luego se retiró y en esa carta la autoridad nacional se comprometía que en caso de detectar en bancos determinadas prácticas reñidas con los procedimientos de capitalización, serían intervenidos y se aplicaría con todo rigor, la sanción correspondiente. Se crearon los programas de normalización o transición a la capitalización y esos programas incluyeron entre otros al Banco del Progreso, Banco BHD y (Banco) Popular, otorgándose facilidades a esos bancos para un proceso de normalización. Eso no aparece aquí, ni aparece en ningún documento, porque como le digo, se escribió una carta secreta que se llama un side letter en inglés, que fue entregada al directorio del FMI y fue sobre la aceptación de ese compromiso mediante el cual se aprobó el acuerdo y por eso duró dos meses.”

            • Yo entiendo que hasta el día de hoy lo mantienen como la última Pepsi Cola del desierto, guardada en una bóveda en la Superintendencia de Bancos –respondió Perucho Castillo.

            • Señor Castillo, esto era como una especie de chantaje al nuevo presidente de la República. Ustedes se sentaron con él y le dijeron: Todos estamos violando la ley, hemos ocultado RD$40 mil millones de pesos, pero si nos sancionan, se produce una crisis sistémica y quebramos todos los bancos... ¿No era esa una forma irresponsable de encarar la situación?

            • Bueno, recuerda Ernesto que esa valoración se hace contemplando la normativa internacional, que era la que estaba imponiendo el FMI, y que es demasiado rígida para los bancos locales. Aplicando las leyes y normas prudenciales de la República Dominicana, el caso era menos dramático – intercedió Judith.

            • En la reunión de la Asociación de Bancos donde se presentó al gabinete y al presidente entrante, que fue en el verano del 2004, se hizo una presentación global y se les informó que todos los bancos teníamos un déficit de capital importante, de acuerdo a la normativa que había establecido el FMI para la clasificación de los préstamos. Teníamos una subcapitalización, también la partida de reservas para fines de cubrir préstamos malos, estaba por debajo de lo adecuado y la exigencia que hacía el Fondo era que se restara todo el capital y ese capital se llevara a reservas y que se pusiera capital nuevo, pero esto estaba en el orden de RD$20 mil millones en provisiones y de RD$40 mil millones en patrimonio, en un momento determinado había que buscar RD$60 mil millones o imponer sanciones o cerrar los bancos. Entonces se negoció con el FMI, las autoridades entrantes, que permitieran ir poco a poco subsanando y que se les diera un período a las instituciones (bancarias) para vender activos, capitalizar los bancos y vender entidades que no necesariamente estaban dentro del ámbito financiero –explicó Castillo.

            • ¿Y esa normativa que se había violado en ese sentido era la que establecía la Ley Monetaria y Financiera. Todo lo que ustedes proponían era violando las leyes y las normas prudenciales? –preguntó un poco azorada Judith.

            • Si, porque ya estábamos bajo el nuevo Código o sea que la Ley Monetaria y Financiera ya se violaba e incluso era un tope de 50 % que había (para) préstamos a vinculados y estábamos pasados –respondió.

            • ¿Es decir que no fue a una nueva normativa que trajo el Fondo después de la Ley Monetaria y Financiera, era la misma Ley Monetaria y Financiera?

            • Se violó la anterior Ley de Bancos y se violó la Ley Monetaria y Financiera. Se estaba violando.

            • ¿Tanto en el orden de la capitalización de los bancos, como en los préstamos a vinculados?

            • Y de las provisiones también –dijo Perucho.

            • ¿En cuanto se refiere a las normas de encaje legal, licenciado, había alguna determinación de esas auditorias asistidas, evidenciando que los bancos estaban en la violación del encaje legal por la vía de los grupos financieros? –preguntó el periodista.

            • En el caso del Banco del Progreso, si usted le calculaba el déficit o sea al calcular el encaje legal usted tiene que restar al patrimonio neto entonces, si restaba las provisiones y restaba el déficit patrimonial, el efecto era negativo en RD$4 mil millones.

            • O sea que los “dueños” del banco le debían en realidad RD$4 mil millones a los ahorrantes. ¿En el caso del Banco Popular, si lo conoce, o cualquier otro banco grande, cuál era la situación?

            • Yo no conozco los detalles de bancos específicos, de la banca en general se hablaba de que entonces el déficit de encaje legal era el doble de capitalización entonces estamos hablando de RD$60 a RD$80 mil millones.

            • En otras palabras, los propietarios de los bancos dominicanos, le debían a sus ahorrantes más de RD$80 mil millones de pesos, cuando entre todos los accionistas de los bancos, no han invertido diez mil millones y aún así siguen considerándose “dueños” de los mismos. Ninguno corre el más mínimo riesgo en los capitales invertidos, porque ya lo han sacado cinco o seis veces con creces, mediante préstamos a vinculados. ¿Se estaba en violación del Código Monetario y Financiero con esos préstamos a los accionistas? ¿Era una forma ilegal de ellos recuperar el dinero que habían “invertido” en los bancos? –Ernesto Gómez parecía realmente indignado.

    • Si, se estaba en violación. Eso se llamaba Grado de Exposición a Grupos Vinculados... en general los bancos teníamos una clasificación, lo que se llamaba una cedula de clasificación y lo que se le presentó al presidente Fernández. Si el 5 era lo pésimo y el 1 era lo óptimo, y estaba la banca en 4, o sea todos estaban en la clasificación casi en lo pésimo.

    • ¿Conocía la Autoridad Monetaria y Financiera de todas estas irregularidades, tenían conocimiento de que los bancos estaban en esa situación pésima?

    • Claro, estaban en el Mayor General. No tenían por qué no conocerlas.

    • ¿Y en la contabilidad oficial de los bancos se reflejaban esas partidas en los estados financieros que se le mandaban a la Superintendencia de Bancos, se reflejaban esas falencias que usted nos menciona? Porque de acuerdo a las mencionadas auditorías asistidas, el Banco del Progreso sacó un 1 (o sea, óptimo) en calificación de transparencia, ¿cómo se explica eso?

    • Bueno es que acuérdese que la determinación de los faltantes de capital o patrimonio y la determinación de los faltantes de provisiones se excluía de la presentación del estado (financiero), a menos que la Autoridad Monetaria nos exigiera el que fuera registrada. Ése era el problemas, si se registraba todos los banco iban a aparecer en un trimestre con la parte del patrimonio en negativo.

    • ¿Por eso le ocultaban ustedes la realidad a sus ahorrantes y al pueblo? ¿Entonces lo mantenían fuera de los informes, con la anuencia de las autoridades? – Correcto. Pero como una operación paralela no divulgada. No como un cálculo paralelo no divulgado. ...En la presentación que se le hizo al presidente Fernández era en general. O sea, el 100% de la banca dominicana estaba en un problema de déficit patrimonial y déficit de reservas.

    • En el caso de los bancos off shores, se registraba una falta de control absoluto, porque no se tienen detalles de qué había en cada caso. ¿Supervisaban las autoridades las operaciones de los bancos off shores? –preguntó Judith.

    • No, la Superintendencia de Bancos no supervisaba las operaciones de la banca off shore.

    • ¿Entonces era como una especie de operación paralela de los bancos, que no estaba en los estados financieros de los mismos? –siguió fuerte el careo.

    • No está en los estados financieros del banco local –respondió escuetamente.

    • ¿Pero si era operado por el banco Local?

    • Si, con el mismo personal –dijo Pedro Castillo.

    • A qué atribuye usted que si todos los bancos estaban en una situación tan dramática de ilegalidad, no fueran sometidos todos a la justicia? –le increpó la joven periodista.

    • Entonces lo que se convino en esa reunión fue no procesar a nadie por lo que había pasado ya, pero darle un plazo de recuperación... un plan de regularización a todos o por supuesto, esa fue la parte gubernamental que trató con el FMI esas dispensas y sobre esas dispensas hubo muchas discusiones, porque ellos querían que se nos aplicaran de inmediato la subcapitalización y eso era imposible.

    • ¿Porque si se le aplicaba tenían que cerrarlos a todos? –susurró Gómez.

    • Todos teníamos prácticamente que cerrar o buscar RD$40 mil millones de pesos en capital inmediato más RD$20 mil millones en provisiones –reconoció el experto banquero.

    • ¿Por eso salieron todos los bancos a vender edificios para resolver el déficit patrimonial?

    • El déficit patrimonial sólo se resuelve poniendo dinero abajo en la cuenta del patrimonio, no vendiendo edificios. Vendiendo edificios resuelve el problema de encaje legal –explicó Castillo.

    • ¿Usted tiene conocimiento de alguna institución financiera que tuviera que vender sus edificios?

    • Si definitivamente. Claro, el caso del Banco Popular Dominicano, como usted recordará en el 2004, tuvo que vender la Torre Popular, para poder capitalizar o ingresar los fondos por otra vía. Vía grupo, para que el banco no cerrara con pérdidas ese año y poder mostrar beneficios que fueron todos atribuidos a la venta del activo fijo y eso fue desglosado en la asamblea de accionista de ellos.

    • La entrevista terminó tan insólitamente como había empezado. Sin formalidades extremas. Los comunicadores habían quedado impresionados con la magnitud de la crisis y la capacidad de simulación de las autoridades. Todos sabían que todos violaban, pero nadie se atrevía a ponerles a todos el cinturón de fuerza de la ley. Era una sociedad de cómplices, una asociación de malhechores colectiva, que prácticamente aglutinaba a casi todo el conglomerado social. Pero las autoridades eran los principales responsables. Aunque hay muchos banqueros serios, la idiosincrasia de algunos presidentes de bancos es la de timar. Sin embargo, a los funcionarios se les pagan lujosos salarios, se cubren todos sus gastos, incluyendo las amantes, los familiares y allegados; sus viajes y sus viáticos, pero se supone que en algún momento deberían sacrificar un poco de tiempo, de su ajetreada vida social y política, para dedicarlo a cuidar de las funciones puestas a su cargo y por las cuales hacen incluso el esfuerzo de cobrar.

    • Ahora hay que entrevistar a Ramoncito... – sugirió Judith.

    • ¿Cómo puede rodar de manera tan mordaz la institucionalidad del Estado? ¿Dónde está la conciencia de la clase gobernante, que no es capaz de pensar con criterio de Estado? –Ernesto Gómez estaba seriamente afectado.

    • De igual manera, el hecho de que todos estuvieran cometiendo los mismos delitos no disminuye los daños causados por Báez Figueroa a la sociedad. No se trata de que no se procesara a Báez Figueroa, es que debieron procesarse a todos.

    • ¿Tú sabes cuánto le costó a los directores del Banco Mercantil su libertad, tranquilidad y el derecho a conservar su “buen nombre”, su “imagen” y su “respetabilidad”? –preguntó Judith con la picardía del que está bien enterado de un chisme.

    • ¿Les costó algo a ésos? No tengo idea.

    • Julio Cross les obligó a pagarle al Estado una multa deRD$750 millones de pesos a los miembros del Consejo de Directores. Por más que rechistaron, Cross no cedió y los conminó a saldar la deuda o iban todos presos por violaciones reiteradas de las normas prudenciales y la Ley Monetaria y Financiera –informó la periodista.

    • ¡Cooño! setecientos cincuenta millones de pesos. A cada uno de los miembros del Consejo de Directores del Banco Mercantil les debió tocar pagar cerca de cien millones... Pero ahí hay una gran cantidad de empresarios “respetables”... –se maravilló Ernesto.

    • Así son de respetables nuestros ricos... Tenían unos manejos en el banco, y violaban el Código Monetario y Financiero... la misma ley contempla multas exorbitantes. Si no pagaban iban a caer todos presos, procesados por las mismas violaciones que Ramón Báez Figueroa.

    • En una ocasión, en Casa de Campo de La Romana, uno de esos grandes oligarcas, concesionario de varias marcas de vehículos muy famosas en el país, le echó en cara a Julio Cross que “Nosotros fuimos los únicos maricones que pagamos multas de RD$750 millones...” “Ustedes fueron los únicos maricones que conservaron sus empresas, sus villas, sus bienes y todavía tienen un “buen nombre” ¿Cuánto cuesta tu concesionaria de vehículos, de las más grandes del país? Pues todavía la tienes intacta, sin que nadie te haya ido a allanarlos para quitársela... Eso vale mucho más de RD$750 millones...” El hombre salió con el rabo entre las piernas, reconociendo la ecuanimidad de las autoridades.

    • Pero no te entusiasme mucho con la información. Me han informado que luego de mucho rogar, Valdez Albizu les devolvió su dinero... a los pobrecitos accionistas del Mercantil.

    • ¡Mierda! Yo no creo eso de Valdez Albizu. Eso no puede ser cierto.

    • Bueno, estamos pidiéndole una entrevista para que nos pueda dar su versión y desmentir esta información, si fuera necesario.

    • Sería otra barbaridad más. Un grupo de multimillonarios estafan al Estado, cuando aparece un funcionario responsable y los hace pagar por sus fechorías, se rebelan y luego logran, con favores políticos, que el Estado les devuelva a esos “infelices” el dinero que habían pagado de multa por una partecita insignificante de todo lo que habían extraído a sus ahorrantes. Esto es inconcebible.

    • En este país nada es inconcebible... aquí todo está “sin pecado concebido”







    Capítulo XXXIV


    El Segundo Golpe: Corte de Apelación











    Aunque le llovieron las críticas, la sentencia del Primer Tribunal Colegiado dejó satisfecho a todo el mundo. El Actor Civil y el Ministerio Público la recurrirían, pero se relamían por el hecho de que en la introducción de la misma, los magistrados habían acreditado todas las pruebas y aceptado los hechos como habían sido expuestos por los acusadores. Ya harían valer este trascendental aspecto en apelación. Los acusados, cada uno a su manera, entendieron la decisión de los jueces enfocándolo con el cristal de sus aspiraciones. Ramón Báez Figueroa y Marcos Báez Cocco, aunque fueron condenados, les habían eliminado el abuso de confianza y por tanto, como vía de consecuencias, la acusación de lavado, que era la que más les preocupaba. Adicionalmente, entendían que la disparatada cometida por los jueces era con el propósito de que la sentencia se cayera desde que fuera revisada en apelación y que todos fueran descargados posteriormente. Los Báez, en sus conversaciones, luego del fallo, se mostraron muy optimistas.

    Luis Álvarez Renta compartía este optimismo. Habría dicho que el dictamen fue hecho así para que se diluyera en apelación y tenía mucho sentido. Desde su óptica, no se puede acusar a nadie de cómplice de un delito donde no existe un culpable principal. La complicidad es un delito conjuntivo con el principal. Al descargar a Ramoncito y Báez Cocco de la violación de la Ley de Lavado, eliminaba ese delito del expediente, incluso, al rechazar el abuso de confianza, que era el hecho criminal previo necesario para tipificar el lavado, esta acusación quedaba sin base sólida. Álvarez Renta no andaba descarriado en sus análisis de que su apelación “tenía muchas posibilidades de prosperar”.

    De su parte, Vivian Lubrano de Castillo, que había dado mil gracias a todos sus santos, y Jesús María Troncoso Ferrúa, estaban felices y confiados en que habían evadido la justicia y que todo, a partir de ahí, caminaría por senderos de tranquilidad. Por lo menos para la dama, las cosas no serían así.





    Meses después, la sentencia de la Corte de Apelación dejó estupefactos a los imputados. No se lo esperaban. Habían hecho tantos amarres y habían invertido cuantiosas sumas en lograr un posicionamiento favorable para salir del atolladero en el que se encontraban metidos, que nunca les pasó por la mente que la sentencia podía ser tan demoledora. Se hicieron muchos contactos políticos, se prometieron recursos para acotejar de nuevo la sentencia, pero todo había fracasado. Los implicados en el fraude Baninter habían recibido, por ahora, su merecido. Y las cosas se podían resumir, en el aspecto penal, de esta manera:

                • Anuló la sentencia recurrida (del Primer Tribunal Colegiado) y dictó una sentencia propia, en la que se estipula:

                • Declarar a los ciudadanos Ramón Báez Figueroa y Marcos Báez Cocco, culpables de alteración, desfiguración y ocultación de datos o antecedentes, libros, estados de cuenta con el fin de obstaculizar, dificultar, desviar o evadir la fiscalización que corresponda efectuar a la Superintendencia de Bancos, así como la elaboración, aprobación o presentación de un balance o estado financiero adulterado o falso y la ejecución y aprobación de operaciones para encubrir la situación del Banco Intercontinental, S. A.; abuso de confianza y lavado de activos... y en consecuencia se les ordena a cumplir la pena de diez (10) años de reclusión mayor y cien (100) salarios mínimos, a favor del Estado Dominicano.

                • Declara al ciudadano Luis Álvarez Renta, culpable del lavado de activos... en consecuencia se le condena a diez (10) años de reclusión mayor y al pago de una multa ascendente a cien (100) salarios mínimos a favor del Estado Dominicano.

                • Declara a la ciudadana Vivian Altagracia Lubrano Carvajal de Castillo, culpable de abuso de confianza, y la ejecución y aprobación de operaciones para encubrir la situación del Banco Intercontinental, S. A. En consecuencia se le condena a cumplir la pena de cinco (5) años de prisión y un millón quinientos mil pesos (RD$1,500,000.00) de multa, a favor del Estado Dominicano. Además ordena la restitución de las medidas de coerción impuestas a la señora Vivian Altagracia Vivian Carvajal de Castillo, consistente en el impedimento de salida del país.

                • Ordena la entrega al Banco Intercontinental, S. A. los siguientes bienes: la Intercontinental de Medios, RNN (Canal 27); Radio Supra, Radio Cielo, Radio Mil, Circuito Comercial, Isla Visión (Canales 53 y 57); ASTER Comunicaciones, Medcom, S. A., Telecentro, Aeronave Bell 206 B, matrícula N919; aeronave Augusta Spa 109 C, Matrícula N43TC, Relliance Wachman, S. A., Casa del Faro No. 20, Jepeta Lexus, color negro, modelo LX470, placa GBL994, y la minivan marca Hyundai H100, blanca, placa JA 5955.

                • En el aspecto civil se les condenó a todos, Ramón Báez Figueroa, Marcos Báez Cocco, Vivian Altagracia Lubrano Carvajal de Castillo, al pago de Cincuenta Millones Ochenta y Dos Mil Cuatrocientos Cincuenta con diez centavo (RD$50,082,450.10) a favor de la Superintendencia de Bancos y la suma de Dieciocho Millones Setecientos Cuarenta y Tres Mil pesos (RD$18,743,000.00) a favor del Banco Intercontinental, S. A. como justa reparación por los daños y perjuicios ocasionados a raíz del hecho punible.

    Con esta sentencia, a los imputados se les colocaba contra la espada y la pared. Todos los implicados fueron condenados mediante sentencias acordes con los hechos por los que fueron juzgados. El tribunal se creció al corregir los entuertos del Primer Tribunal Colegiado y ponía cada cosa en su lugar. Ahora, los culpables del caso Baninter tendría que recurrir en casación. A Luis Álvarez Renta no se le juzgó en el aspecto civil ni fue condenado al pago de la indemnización al Estado Dominicano y al Baninter, porque previamente había sido juzgado y condenado de manera definitiva en Miami, obligándose a pagar la suma de US$176 millones de dólares a favor de la Comisión de Liquidación del Baninter.

    La actuación de los magistrados de la Tercera Sala de la Cámara Penal de la Corte de Apelación del Distrito Nacional fue contundente. Con la cantidad de recursos que había envueltos en el fraude gigantesco, la aprensión era una visitante consuetudinaria de los que esperaban que se hiciera justicia. Los jueces que inscribieron su nombre en la historia, al fallar correctamente el más grande proceso penal conocido en la República Dominicana y uno de los más escandalosos del mundo, fueron el magistrado Ignacio Pascual Camacho Hidalgo, como Juez Presidente, Nancy María Joaquín Guzmán, Wendys S. Martínez Mejía, a quien se le atribuye la redacción del fallo. La corte se creció y puso a relucir sus virtudes. Hay que destacar que el magistrado Camacho fue quien condujo igual proceso en el caso de los inculpados en el llamado Plan Renove. El magistrado Camacho se mantuvo ambivalente en las discusiones internas para arribar a un fallo justo. Se resistía a aceptar la culpabilidad de todos. Las damas del equipo le sugirieron, en mayoría, que argumentara un voto disidente, para dejar plasmada su posición para la historia. Al final, consideró vergonzosa su posición discrepante y se montó a última hora en el carro del decoro, para sentarse plácido en los anales de la historia. La magistrada Nancy Joaquín había tenido la experiencia originaria de este caso, al calificar correctamente el proceso que se siguió al señor Pepe Goico, acusado por los fraudes cometidos en la tarjeta de Baninter. En aquélla ocasión, previendo que aquéllos vientos traerían esta tempestad, torció el brazo del Fiscal del Distrito Máximo Aristy Caraballo y varió la calificación de correccional dada por éste al expediente, convirtiéndolo ipso facto en un proceso criminal.


















    Capítulo XXXV

    Para romper con la rutina






    Ramoncito miró el despertador con desgano. Sonó exactamente a las seis de la mañana, horario que había fijado desde el primer día para levantarse y empezar su rutina de ejercicios. Hacía más de quince minutos que esperaba el repiquetear del timbre. Aunque había programado el reloj para esa hora, la gran mayoría de las veces tenía que esperar por él. Algún mecanismo extraño le mantenía pegado a la cama hasta que la alarma le indicara que era hora de empezar la faena del día, la misma de cada jornada. Muchas veces llegó a preguntarse por qué tenía que esperar el timbre para levantarse, si algunos minutos antes ya estaba lúcido, en la angustiante espera. “Es como el disparo del inicio de la carrera... hasta que no suena, no sales a la competencia...” más, no tenía otra explicación que la rutina. Lo cierto es que esta vez, cuando el despertador indicó que eran las seis de la mañana, ya él había hecho el recorrido mental matinal que le adaptaba el alma para aceptar su desgracia. Era un recorrido rápido y crítico.

    Se había convertido en un hombre muy organizado, esquemático y puntual. No había de otra. Al aflorar el alba con el disparo del reloj, se lanzaba a la carrera por la sobrevivencia. Unas cuantas vueltas a la cárcel de Najayo, trotando, le mantenían en forma. Algunos ejercicios que ya sabía de memoria y que su cuerpo hacía de manera automática, le garantizaban que no dejaría que sus huesos se soldaran por la inactividad que conduce a la depresión y al estrés del encierro. Terminada la tanda de carrera y ejercicios, la ducha era su siguiente meta, luego solía tomar un café y de ahí encendía el primer cigarrillo del día. No acostumbraba a desayunar, era, en eso, frugal. Veía algunos programas de la televisión matutina, después se dedicaba a leer, o a escribir. A esta hora se encontraba su cerebro apto, gracias al frescor de la mañana, además del relajamiento muscular que le transmitía la tranquilidad mental que necesitaba escribir con mucha fruición. Ya para las once de la mañana, tomaba su caja de cigarrillos, un encendedor y se iba debajo de la frondosa mata de mango que estaba frente al penal. Cuando ocurrió su primer encarcelamiento, en el proceso de instrucción, había hecho colocar una carpa en la que recibía a los amigos que todavía no le habían traicionado. Era tan novedoso y espectacular ver al hombre más poderoso del país en prisión, que el morbo de la gente hizo de esto un peregrinaje. Las más altas figuras del empresariado y la política pasaban por su carpa, y él, como amo y señor, se sentía protegido y admirado. El banquero había probado la traición de sus más allegados y de todas las formas posibles, incluso, gente a la que entregó grandes fortunas en respuesta a sus tratos. Si hubo alguien que conoció la traición cara a cara y en toda su magnitud, se llama Ramón Báez Figueroa.

    La indumentaria de cada día era la misma. Pantalones cortos, que sólo variaban en la marca y el color, con un poloshirt ligero y zapatos informales, sin calcetines. Una caja de Marlboro Light en la mano izquierda, mientras que la diestra sostenía el encendedor. Se dirigía sin prisa – que no tenía por qué tenerla – hacia su hábitat matutino: la sombra del árbol de mango que le servía de guarida. Ahí pernoctaba recibiendo la visita de los amigos. Los días de semana, en horas de la mañana son mucho menos personas con las que tiene para hablar. Generalmente la gente escoge la tarde para visitarle, y muy especialmente los fines de semana. Los jueves en la tarde y los domingos, que son días de visitas, es una locura. Ramoncito se recoge y trata de no estar en medio del gentío. Las personas que van a verlo en esas fechas tienen que entrar hasta su celda o esperar que la multitud se retire, después de las seis y media de la tarde. En ese ambiente relajado permanece hasta la una y quince o una y media de la tarde, cuando llega su chofer con la comida. Una rutina impecable. Siempre aparece el vehículo de su propiedad con su carga de alimentos, que generalmente no llega a consumir del todo.

    Se retira a su habitación – que no es una celda cualquiera– y almuerza con tranquilidad. Como no ha tomado la costumbre de echar una siesta – como los españoles – da una ojeada a las locuras de Carlos Batista con sus famosas ocurrencias y luego sale a esperar a Patricia, que irremediablemente llega elegantísima a las tres de la tarde, para acompañarle en su cautiverio por mediodía, hasta que la noche los separa. Ella está cumpliendo un cuarto de su condena. Se pasa cinco y seis horas del día, de todos los días, compartiendo los barrotes con su esposo. Ha resultado una mujer solidaria en estos primeros años.

    Cuando Patricia se marcha, la soledad cae de repente y con toda su furia. Entonces tiene que encerrarse en los doce metros cuadrados de su habitación. El baño que tenía en su villa del Faro o el de su Pent House de la Torre Libertador de la Anacaona, era mucho más grande que el cuarto completo de su prisión. Pero es una maravilla, comparada con lo que ha percibido en los calabozos de los presos “comunes”, porque estos reclusos son extraordinarios. Aquí tiene de todo, para las circunstancias. Televisión Plasma, radio, DVD, computadora, aire acondicionado, teléfono celular. Una cómoda habitación. El baño privado le permite intimidad y la puerta compacta de la celda se mantiene cerrada a las miradas indiscretas de los demás. Pero su entretención estaba en el techo.

    Había hecho del cielorraso una gran pantalla en la que acostumbraba a ver, con una nitidez increíble, los hechos más sobresalientes de la desgracia de su vida. Los buenos y los malos. Las experiencias, como les llamaba. Tenía la costumbre masoquista de torturarse pasando una y otra vez sus recuerdos, fueran éstos felices o macabros, para que en un caso o en el otro, ni el hastío ni la pereza le ganaran el pleito a su fuerza de voluntad para superar sus desaciertos.

    Había fallado notablemente y tenía que cincelar en cada neurona sus yerros, para no cometerlos otra vez. “Yo he de salir de aquí, antes de lo que todos piensan... Volveré y me dejaré sentir... los traidores temblarán de miedo”, pensaba para sus adentros.

    La gran pantalla en la que exhibía su vida sin ediciones ni recortes, le permitía estar afuera, pasando factura, exigiendo lealtades, buscando a los culpables... y con ellos hacía guiones estupendos de arrepentimiento y de angustias ajenas. Después que caía la noche, se le escapaba a la soledad y al fastidio escabulléndose por el gran ventanal que tenía en el techo, para vivir su propia vida, la que hubiese querido tener hoy, la que pudo haber tenido...






    Capítulo XXXVII

    El Príncipe Caído








    Penetrar a la Cárcel Modelo de Najayo no era una tarea agradable para nadie, ni siquiera para ver por primera vez a algunos miembros de la oligarquía dominicana detrás de las rejas. El hecho de que la justicia dominicana hubiese llegado hasta ahí ya era una señal de cambio. Las cosas no eran como antes, cuando la justicia definitivamente levantaba su venda para ver a quiénes juzgaba y sobretodo, cerciorarse del monto de los billetes que auspiciaban su íntima convicción.

    Para Judith y Ernesto este viaje era una lotería. Los comunicadores habían logrado que don Luis Álvarez Renta aceptara conceder una entrevista. De este modo se habían propuesto lograr conversar con Ramoncito, aunque fuera de carambola. Ellos se lanzarían. Por esfuerzos no se quedarían sin el conversatorio. Por eso, aprovechando la cercanía entre los dos hombres y la locuaz e inteligente intervención del experto asesor financiero, los comunicadores se deslizaron hasta los alrededores del banquero condenado a diez años de prisión. Ramón Báez Figueroa se había negado en todo momento a conceder el conversatorio, pero ahora, de una manera informal y recurriendo a los alcances de la tecnología, los periodistas lograron articular una entrevista increíble.

    • Señor Báez, ¿Cuándo empiezan realmente los problemas de Baninter? –le lanzó a la cara Judith sin dejarlo siguiera reflexionar sobre si autorizaba o no el encuentro.

    El banquero se fue al pasado, detrás de hechos que le conmovían, y luego, con los ojos brillosos respondió:

    • Las verdaderas causas de la destrucción del Banco Intercontinental y de la secuencia de importantes eventos políticos, económicos, financieros que condujeron a su final colapso, en abril de 2003, desde que, con motivo del escándalo que surgiera por el uso fraudulento de las tarjetas de crédito concedidas por el banco a la Presidencia de la República de entonces, me viera precisado a presentar una querella criminal en contra del coronel Pedro Julio Goico Guerrero, principal asistente militar del entonces presidente Hipólito Mejía Domínguez, en septiembre del año 2002–respondió pensativo Ramoncito.

    • ¿Cree usted realmente que esas fueron las causas de la quiebra de Baninter? –preguntó escéptico, Ernesto Gómez.

    • El banco comienza a tener problemas de liquidez cuando nos vimos precisados a confrontar a una persona tan cercana al entonces presidente de la República y fuimos objeto de una ola inmisericorde de rumores, claramente dirigidos a producir retiros masivos, que nos hicieran acudir a las facilidades de adelantos y redescuentos del Banco Central y de esta forma presionarnos a retirar la querella, como en efecto tuvimos que hacer el 26 de diciembre del 2002 –explicó el banquero.

    • ¿Cómo puede usted probar una acusación tan directa? ¿Tiene alguna prueba de esa presión, de ese chantaje? –inquirió Judith.

    • Tal y como lo revela la relación de adelantos y redescuentos desembolsados al Baninter, que le remitiera el licenciado Frank Guerrero Prats al licenciado Alberto Atallah de fecha 15 de enero del 2003, en la que se nota claramente que el mayor de estos redescuentos de mil ciento ochenta millones (RD$1,180,000,000.) lo realizó el Banco Central sólo después que tuvimos que retirar la querella contra Pepe Goico, es decir el 27 de diciembre del 2002 –expresó Ramoncito, muy convencido de que esta era una evidencia demoledora.

    • Es una forma muy cómoda suya querer acusar de todo el desastre de Baninter al caso de la tarjeta de crédito del presidente Mejía y Pepe Goico. Independientemente de que aceptemos que esos hechos tuvieron notable influencia, ¿no tiene nada que ver la cantidad de actos reñidos con la ley que usted y su equipo llevaban a cabo para conducir a esa institución a la quiebra? –Ernesto Gómez empezaba a molestarse con la actitud de “gatica de María Ramos” del ex presidente del Banco Intercontinental.

    • Yo tengo documentos y la opinión de expertos y técnicos en la materia que demuestran que fue la errática e irresponsable política económica del gobierno de Hipólito Mejía, así como el manejo politiquero de la crisis bancaria del 2003, lo que originó el enorme déficit cuasi fiscal que ese gobierno me quiere atribuir a mí. La administración de Mejía puso en marcha contra mí una campaña nacional e internacional haciéndome figurar como “el chivo expiatorio” de la quiebra nacional generalizada que ellos mismos crearon con sus desacertadas políticas económicas y el tortuoso manejo de la crisis bancaria a los fines de evadir la gran responsabilidad histórica de este verdadero crimen de lesa humanidad contra nuestro país –Ramoncito lucía realmente adolorido con las autoridades pasadas.

    • ¿Cómo puede usted demostrar eso? –preguntó la periodista.

    • Yo tengo un informe que me rindiera mi asesor financiero, el licenciado Héctor Valdez Albizu en fecha 24 de febrero de 2003, es decir dos meses antes de que se produjera la intervención de Baninter por parte de las autoridades monetarias de entonces (y de su colapso final), informe éste en el cual el licenciado Valdez Albizu es muy claro en identificar el problema que enfrentaría la banca nacional en general, como consecuencia de las malas prácticas del gobierno de entonces –Ramón Báez siguió escarbando en sus recuerdos para articular con coherencia su defensa.

    • El licenciado Valdez Albizu recoge un poderoso testimonio en cuanto a que las políticas monetarias y fiscales del gobierno ya estaban afectando a todos los sectores de la economía, mucho antes de que produjera el colapso de nuestro banco y mucho antes que, por culpa del politiquero e ilegal manejo de la crisis se creara el enorme déficit cuasi fiscal que hoy gravita tan pesadamente sobre los hombros de nuestro empobrecido pueblo –ahora el banquero daba falsas muestras de sensibilidad social.

    • ¿Entonces usted no tiene ninguna culpa de esa debacle...? –quiso saber Ernesto Gómez, pero el banquero ni lo escuchó, siguió corrido...

    • Por eso resulta decididamente, absolutamente inaceptable e injusto que ese gobierno incapaz, que destruyó de esa forma no sólo al Baninter sino a toda la economía nacional, me quiera venir a usar de “chivo expiatorio” de sus culpas a través de una campaña publicitaria masiva que pusieron en práctica auxiliándose de todos lo medios que el poder tenía a su alcance –protestó Báez Figueroa.

    • Ok. Muéstrenos su visión, su versión de los hechos que destruyeron a Baninter, que nosotros le vamos a dejar exponer, pero luego usted tendrá que respondernos sobre la presunción que tenemos de los hechos dolosos que se realizaron en su gestión. Díganos cuáles son las causas que usted pregona como responsables de la debacle del Baninter? –Judith quería organizar la entrevista, dándole la oportunidad de defenderse, pero exigiendo que los dejara hacer el trabajo, preguntándole por las evidencias que tenían de sus tropelías.

    • Yo tengo tres principales argumentos que desmienten y despojan de toda validez a la engañosa tesis del gobierno de Hipólito Mejía sobre el particular. Estos argumentos son, a saber:

    • Que la desacertada, irresponsable y anárquica política económica de los primeros dos años del gobierno del entonces presidente Hipólito Mejía, siguiendo los consejos de su asesor económico, el señor Andy Dauhajre hijo, coronada por un insensato y desenfrenado endeudamiento público, a través de los llamados “Bonos Soberanos” , fue lo que afectó directamente a todos los sectores de la vida nacional y principalmente al sector bancario en general, creándole las condiciones para que se produjera una grave crisis de liquidez y solvencia, que finalmente conduciría a su total desestabilización.

    • Que fue la forma abiertamente ilegal e irresponsable en que la Autoridad Monetaria del gobierno de Hipólito Mejía manejó la crisis generada por culpa de ellos mismos, en el Banco Intercontinental, pagando con dinero de las arcas nacionales por encima de lo previsto por la ley y sin conducir un procedimiento justo y ordenado de liquidación de la importante y valiosa masa de activos que disponía del banco y sus empresas vinculadas, lo que creó el famosos déficit cuasi fiscal original.

    • El proceso de liquidación de bienes que se subsiguió a la intervención de dicho banco fue igualmente ilegal y abusivo, al punto de que el enorme patrimonio que poseía el Banco Intercontinental y sus empresas vinculadas, valorado en decenas de miles de millones de pesos, fue vulgarmente canibalizado, despilfarrado y desperdiciado, a favor de diversas instituciones y personas que tenían el apoyo del poder de entonces, y que se cebaron hasta la saciedad con las ganancias extraídas del anómalo proceso de “liquidación” que se llevó a cabo. Si la enorme masa de bienes del Baninter hubiera sido adecuadamente y regularmente valorada y liquidada, hubiera podido generar un alto nivel de recuperación de efectivo que hubiera servido para paliar, en forma considerable, el déficit cuasi fiscal que ellos mismos crearon e ir desmontando ese déficit con recursos obtenidos de la liquidación y no como lo hizo el anterior gobierno.

    • Es decir, que usted se exculpa de todo cuanto hizo en detrimento de la liquidez en Baninter y que sólo achaca los problemas al gobierno de Hipólito Mejía. ¿no es una forma irresponsable de encarar el asunto? Coincidimos con usted en la gran mayoría de los planteamientos sobre el manejo dado a la crisis, pero ¿Por qué quiere usted evadir su responsabilidad?

    • Yo no estoy evadiendo nada. Sólo quiero, primero, dejar constancia de la forma en que actuaron las autoridades de espalda a las leyes. El gobierno de Mejía a partir de abril de 2003, al través de su inservible autoridad monetaria y con el constante asesoramiento del súper ministro financiero de entonces, el licenciado Andy Dauhajre, quien estaba en la base de todas estas decisiones, y fue parte del equipo que entró a Baninter, a partir de esa fecha, como en una especie de operación “comando”, de verdaderos depredadores, decidieron endeudar descarada e impunemente al Banco Central, es decir, al pueblo dominicano, por encima de lo que la ley ordenaba, con el único fin de que, al no tener ya que esperar la liquidación de los bienes del Baninter y sus empresas vinculadas, para obtener recursos con qué pagar a los depositantes, podrían disponer luego de estos valiosos bienes a su antojo y sin que nadie les pidiera cuentas.

    • Es que usted no deja espacio para valorar el daño que hicieron las malas prácticas que usted utilizaba en el banco violando todas las leyes y las normas bancarias –le enrostró Ernesto Gómez.

    • Mire, la historia del sector bancario de capital nativo, desde su fundación hasta la fecha, está lleno de episodios de conflictos y crisis surgidas de prácticas bancarias inapropiadas y de una ´supervisión´ absolutamente condicionada por la influencia política y la económica. Baninter fue víctima de la propagación de rumores falsos, a lo que luego se le sumó una decisión de destruirlo, como me anunció en su momento el ex presidente Hipólito Mejía. Hubo una coalición de intereses de competidores y empresarios para distribuirse los activos, los nichos de negocios y áreas de influencia política y social. El Banco del Comercio quebrado en 1996, fue una víctima de estos rumores lanzados por sus competidores, y el Popular, un año antes, se vio seriamente afectado –el banquero daba una vuelta larguísima a la explicación del colapso.

    • ¿Pero su política de prebendas, de dádivas, de comprar a todo el mundo, también tuvieron su parte en este desastre? –le increpó Judith.

    • El Grupo Financiero Popular y el Banco Popular informaron públicamente que habían donado dinero y concedido un préstamo para una vivienda de millones de pesos al general Pedro de Jesús Candelier, quien en ese momento era Jefe de la Policía...la noticia de la donación fue divulgada por Alejandro Grullón, presidente del Grupo Popular, pero las autoridades monetarias nunca consideraron esto para intervenir esas empresas ni ese banco por malas prácticas administrativas. Nunca ninguna autoridad investigó esa donación y tampoco ninguna oficina pública ha investigado si fue la única dádiva que hizo a militares o a políticos el Grupo o el Banco Popular directamente o a través de sus empresas vinculadas, no obstante el reconocimiento público que hizo el principal ejecutivo –se quejó el banquero presidiario.

    • ¿Por qué fracasó la fusión con el Banco del Progreso? –preguntó la periodista e investigadora.

    • En el caso del presidente Hipólito Mejía, la transacción con el Grupo Progreso no incluía al periódico Listín Diario ni algunos de los más importantes medios de comunicación que poseía el Banco Intercontinental, independientemente de que, si se permitía la reconducción de los negocios de esa institución en manos del Grupo Progreso, el gobierno no podía echarle mano a esa inmensa masa de activos del Banco Intercontinental y sus empresas vinculadas, para disponer de ellos, como finalmente hicieron a través de un tortuoso y anómalo proceso de “liquidación” que constituyó el acto de saqueo y exacción más grande que registre la historia de la República Dominicana –Ramoncito la emprendió de nuevo contra sus enemigos financieros:

    • Por su parte, si el Banco Popular Dominicano dejaba que esta operación se consolidara, iba a tener de frente un banco todavía más poderoso que aquel que había estado enfrentando por años y ahora respaldado por grupos empresariales de enorme solvencia económica e influencia política. Es por eso, que desde que nosotros entregamos la administración en manos del Grupo Progreso, el Gobernador del Banco Central, defendiendo claramente los intereses del Grupo Popular y el señor Andy Dauhajre respondiendo a la maligna agenda del presidente Mejía, de quien era el todopoderoso asesor económico, siguieron torpedeando la operación. Unos días después Mejía designó nada más y nada menos que a su consuegro, el señor Juan Garrigó Matos y a su propia hija, Carolina Mejía como miembros de la Junta Monetaria, a los fines de disponer de un control absoluto del proceso que sobrevendría –denunció Báez Figueroa. Luego siguió con las remembranzas del funesto pasado que le llevó a Najayo.

    • En el caso del presidente Mejía, esta maniobra le permitía usar dinero de las arcas públicas para pagar a ciertos importantes depositantes del Banco Intercontinental, muy cercanos a él y socios de la política, como ejemplo el caso de Manuel Guaroa Liranzo, a quien se le emitieron certificados del Banco Central por más de seiscientos millones de pesos, a penas tres días después de ser presentada la querella en mi contra, pese a ser tesorero del banco y el segundo mayor accionista del mismo, en franca violación de las disposiciones de la propia Ley Monetaria y Financiera número 183-02, que establece que los directivos y accionistas de las entidades de intermediación financiera son responsables personalmente de los pasivos que generen con motivo de su disolución o liquidación. Este caudal inmenso de recursos, esta enorme masa de bienes, valorada en miles de millones de peso iba a quedar a merced de la voluntad omnímoda del presidente Mejía y su equipo del PPH, quienes la usarían con fines de aprovechamiento económico y político de la manera más obscena y descarnada –el dolor y el rencor surgían al rostro del joven banquero, sintiéndose traicionado por aquellos a los cuales tanto favoreció en la época de su esplendor.

    • ¿Cree usted que Hipólito y su grupo estaban detrás de sus medios de comunicación? –preguntó Gómez.

    • Dentro de estos bienes se encontraban el emporio de los medios de comunicación tan codiciado por Hipólito Mejía y su grupo. Por otro lado, en la perspectiva del Banco Popular Dominicano, la disolución y total liquidación del Baninter iba a tener una ventaja económica inmediata, puesto que independientemente de disolver al principal competidor (en todas las actividades económicas y políticas de poder en las que se desarrollaba esa competencia) e impedirle al Banco del Progreso la posibilidad de crecer, se beneficiaría, como en efecto lo hizo, del enorme flujo de depositantes que, luego de retirar los depósitos que tenían en el Banco Intercontinental, fueron a llevar los mismos al Banco Popular. Estando estos dos intereses en coincidencia indirecta, todos los esfuerzos que se hicieron luego, entre el 7 de abril y el 13 de mayo, para lograr “vender” el Banco Intercontinental a otras instituciones, como por ejemplo el Grupo León, estaban destinadas al fracaso.

    • ¿Por qué usted insiste en culpar al Banco Popular de la ola de rumores en contra de BANINTER? ¿Tiene usted pruebas de esas acusaciones? –preguntó el periodista.

    • Valdez Albizu, actuando como mi asesor financiero me había advertido de la crisis que sobrevendría a los bancos, pero es a partir del mes de septiembre del 2002, luego de la querella criminal que me hubiera precisado a presentar contra el coronel Pedro Julio Goico Guerrero, principal asistente militar del entonces presidente Hipólito Mejía Domínguez, cuando el banco empieza a tener problemas de retiros masivos, los cuales fueron producidos, según propia confesión del Secretario de Estado de Finanzas de entonces, José Lois Malkún, en cartas dirigidas al entonces gobernador del Banco Central, Frank Guerrero Prats, de fechas 31 de enero y 6 de febrero del 2003, fueron producidos, repito, “por rumores infundados de orígenes de todos conocidos...” “que las autoridades del gobierno y del propio Banco Central han podido comprobar”... – aquí notablemente Ramoncito se refería a las grabaciones que le hiciera oír en su villa de Casa de Campo, al entonces ministro de finanzas, Lois Malkún en las que el Banco Popular organizaba cadenas telefónicas con los rumores de la quiebra del Baninter. De ahí se desprenden las frases de Lois Malkún “de orígenes por todos conocidos...” y que “las autoridades del gobierno (él y Hernani) y del propio Banco Central han podido comprobar”.

    • ¿Conocía usted los Memorandum Confidenciales que emitía Marcos Báez Cocco? El señor Báez Cocco decía que los hacía con su autorización.

    • No sé. Memorandum podría ser una comunicación interna para el personal.

    • Pero en esos Memorandos se transfirieron valores multimillonarios en su banco, llevándolos a cuentas inexistentes.

    • Realmente no tengo conocimiento si era de esa forma, porque eso pertenecía al área de operaciones del banco –respondió con notable evasiva.

    • Todas esas sumas que eran borradas, los sobregiros cubiertos sin depositar un solo centavo ¿qué nos puede decir sobre esas operaciones irregulares?

    • Ernesto Gómez se estaba molestando de veras.

    • No tengo conocimiento de esto ya que podría ser una transacción dentro del departamento de operaciones del banco –siguió por la tangente.

    • Entonces usted presidía y además era dueño de un banco en el que usted no sabía nada de lo que pasaba, ignoraba los procedimientos internos y no tiene responsabilidad de nada ¿Es eso lo que nos quiere decir? –también Judith parecía incómoda.

    • No necesariamente yo podía estar enterado de todas las operaciones de clientes que a diario se hacían en el banco, ya que son miles de ellas, para eso contábamos con informes mensuales y sobre todo los informes anuales de nuestros auditores externos.

    • ¿Usted nos quiere convencer de que Marcos Báez Cocco y Vivian Lubrano actuaban por sus cuentas, sin autorización suya, dueño y presidente del banco, para realizar operaciones de miles de millones de pesos? –la pregunta fue realizada con un poco de ira.

    • En el caso de la señora Vivian Lubrano podía pedir la emisión de un cheque para desembolso de un préstamo de un cliente o una transacción internacional que cualquier cliente pudiera solicitar; en el caso del señor Marcos Báez, tenía la facultad para hacer los pagos de intereses o cualquier transacción relacionada con gastos del banco, hasta donde yo entiendo –respondió Ramoncito sin inmutarse.

    • Entonces, definitivamente, ¿autorizaba usted al señor Marcos Báez para todas estas transferencias y borraduras? –insistió Gómez.

    • El señor Marcos Báez contaba con autorización o anuencia para hacer las transacciones propias del banco.

    • El Banco Central sostiene que usted sacó gran parte del dinero que se le entregaba en redescuentos y los canjeó en dólares para sacarlos del país y ocultarlos con Luis Álvarez Renta en algún lugar, para que no fuera encontrado. ¿Qué hicieron con todos esos dólares que cambió Luis Álvarez con el dinero de los redescuentos? –preguntó Judith.

    • En ningún momento se tomó dinero de los redescuentos para cajearlos en dólares, con la excepción del pago de compromisos del Banco Intercontinental con sus bancos corresponsales y para esto se pidió permiso a las autoridades del Banco Central, porque no se quería que el país fuera a sufrir con su imagen frente a estos bancos internacionales – Ramoncito se defendía como gato boca arriba.

    Por este camino los comunicadores entendieron que no llegarían muy lejos. El banquero se mantenía encerrado en una costra impenetrable y no iba a dar su brazo a torcer. Moriría proclamando su inocencia y la conspiración de todos para lincharlo. Su culpabilidad había sido fehacientemente demostrada por otras vías. Lo esencial había terminado. Salieron del recinto carcelario con más dudas que las que trajeron y algunos documentos que el recluso había entregado para fortalecer su defensa.

    En el camino hacia Santo Domingo, Judith aprovechaba la nostalgia de un atardecer temprano, cuyos rayos anaranjados permitían leer todavía con claridad los gráficos que había recibido del señor Báez Figueroa. Algo llamó poderosamente su atención, hasta el punto de emitir una exclamación.

    • ¡Uaaooo! Yo no tenía idea de estos datos. ¿Será posible?

    • ¿De qué se trata? –preguntó intrigado el periodista.

    • Oye Ernesto. Con sólo RD$6,104 millones se pagaba a todos los ahorrantes que establece la Ley Monetaria y Financiera –leyó Judith.

    • Pero se gastaron más de RD$68 mil millones. ¿Cómo se explica eso? –preguntó Ernesto.

    • Porque se le pagó a todo el mundo, incluyendo a los grandes millonarios –cotejó Judith.

    • Bueno, el gobierno explicó que no podía dejar a 500 mil dominicanos sin sus ahorros. Eso tiene una explicación aceptable. Es algo justo, aunque todos estemos pagando las consecuencias por muchos años –convino Gómez.

    • Esa es la gran mentira. Hemos sido estafados dos veces –dijo la periodista.

    • ¿A qué te refieres? –se inquietó de nuevo el comunicador.

    • Sólo 758 millonarios recibieron RD$12,470 millones. O sea que el uno por ciento, menos de 800 personas, cobraron el doble de lo que había que pagar en Baninter si se aplicaba la Ley –le leyó de nuevo la periodista de los documentos entregados por Ramoncito.

    • Pero ¿tú estás segura de lo que estás leyendo? ¿Cuántos ahorrantes en realidad tenía Baninter? –volvió a preguntar Gómez.

    • No, no estoy segura, es lo que ha publicado Ramoncito, y parece que nadie lo ha desmentido desde hace años.

    • Oye esta maravilla. Si se pagaban los RD$500 mil pesos que establece la ley como tope para resarcir a los ahorrantes de bancos quebrados, el 77 por ciento de los clientes de Baninter tenían menos de esa cantidad.

    • ¿Por qué el gobierno siempre hablaba de que había salvado los ahorros de 500 ó 600 mil dominicanos? –Gómez conducía por la autopista 6 de Noviembre con total imprudencia, queriendo leer él mismo los documentos que Judith tenía en su poder.

    • Te vas a caer para atrás. ¿Tú sabes cuántos ahorrantes tenía Baninter al 31 de marzo de 2003, siete días antes de cerrarlo? –le provocó su colega.

    • ¿Menos de medio millón? – preguntó Ernesto para decir un número.

    • Sólo habían 61,500 clientes a nivel general. Tenían 56,678 ahorrantes en pesos dominicanos de los cuales 43,391 tenían depósitos por debajo de RD$500 mil pesos. Todos esos iban a ser cubiertos por la ley, el 77%. En dólares habían 4,822 depositantes. De éstos, 3,981 (el 82.5%) de ellos tenían menos de US$100 mil dólares.

    • ¿Me estás diciendo que por 13 mil personas el gobierno de Hipólito Mejía nos sometió a una crisis económica y a un déficit cuasi fiscal que tendremos que pagar en diez o quince años? ¡Ellos siempre hablaron de más de medio millón de personas! –reclamó Ernesto.

    • El problema es que Ramoncito sostiene la tesis que esas 13 mil personas iban a ser perfectamente cubiertas si los bienes de Baninter y sus empresas vinculadas se hubiesen valorado y vendido de manera justa. Ellos dicen aquí que todos serían cubiertos con la liquidación hecha con las garantías presentadas. Además, serían ellos, como dueños del banco, los responsables de responderle a esas 13 mil personas, no el gobierno –siguió revisando los documentos la comunicadora.

    • Déjame reflexionar. La Ley Monetaria y Financiera sólo protege, con las reservas que se exigen a los bancos, hasta un monto de RD$500 mil pesos por cada ahorrante. En Baninter, el 77% de los 56,678 depositantes tenía por debajo de esa suma, lo que quiere decir que la gran mayoría saldría resarcido por virtud de la Ley. Esos compromisos se cubrían con RD$6,100 millones de pesos. Un diez por ciento de lo que realmente se gastó en eso. Si tomamos en cuenta que quedaban unas 13 mil personas por cobrar su dinero, pero se trataba de los grandes ricos del país, (muchas de esas fortunas eran mal habidas, pero ese no es el caso ahora) de lo que se trata es de que esos 13,000 millonarios, primero, tenían recursos para seguir subsistiendo sin problemas, porque el dinero de Baninter no era su único activo, y segundo, contaban con los recursos para acudir a los tribunales y exigir sus derechos. ¿Voy bien, Judith? –preguntó el periodista.

    • Vas bien, Ernesto.

    • En un proceso privado de los afectados contra Ramoncito y los demás directivos del banco, ellos tenían recursos con qué pagar los daños y perjuicios, sobre todo, porque alegan que el Baninter y sus empresas vinculadas tenían capitales para hacerle frente a esos compromisos y más –siguió Ernesto con sus reflexiones mientras empezaba a divisar las casuchas destartaladas que en forma de favela dan la bienvenida a los que ingresan a Santo Domingo desde el Sur del país.

    • Déjame ayudarte. Sin embargo, las autoridades prefirieron someter a nueve millones de dominicanos a pagar las cuentas de los platos rotos de los grandes banqueros, y ahora estamos descubriendo que los inmensos sacrificios fueron para saldarle sus depósitos a los grandes ricos de este país, muchos de ellos con fortunas de los que no han podido mostrar sus actas de nacimiento –continuó Judith en la línea de análisis de Ernesto.

    • Me parece monstruoso así a simple vista. Necesitamos investigar eso en profundidad, para tener certeza de que esos números que nos ha dado él sean verídicos y que no son un recurso propagandístico de Ramón Báez y sus habilidosos abogados –pidió Ernesto Gómez muy preocupado con los datos que recibía.

    • Bueno, esto lo publicó también Ramón Báez en el Listín Diario del día 3 de julio del 2006 y no he encontrado ningún desmentido en la prensa de los días siguientes. Sabes bien que tenemos absolutamente todo lo que se ha publicado de Baninter –le recordó Judith.

    • Eso es correcto, pero quiero estar seguro. No podemos recordar los millares de páginas que hemos tenido que leer sobre el caso ni todas las noticias que se han publicado. Son toneladas de periódicos y documentos que hemos revisado. Quiero estar seguro de lo que se diga. Estos datos son escalofriantes. Si en verdad se pudo haber salvado al 70% ú 80% de los ahorrantes de Baninter con RD$ 6 mil millones de peso y nos hemos metido en un agujero de más de RD$55 mil millones, el gobierno tuvo la genial idea de poner a 9 millones de dominicanos a pagarle las cuentas del dinero que Ramoncito (un oligarca) le había robado a 13 mil oligarcas y multimillonarios. Pienso que debería haber algún premio nobel para esa genialidad.

    • Los 758 clientes que tenían más de RD$5 millones de pesos cada uno, recibieron casi RD$12 mil 500 millones. El doble de lo que había que pagarle a los 46,000 clientes que tenían menos de quinientos mil pesos.

    • Espera un momento –dijo Judith, un poco alarmada. Abrió su laptop y la manipuló para encenderla. Luego que estuvo a punto, empezó a buscar algunos archivos en el ordenador portátil. Poco tiempo después parece haber encontrado lo que buscaba –. Aquí está. Esta es la presentación en Power Point que el FMI le hizo al Banco Central exponiéndole las alternativas viables y sus costos.

    • ¿Qué buscas en ella? ¿Hay algún dato que se relacione con lo que has descubierto?

    • Recuerdas que el Fondo quería que se cerrara el banco para evaluar a los depositantes y hacer un salvamento programado, depurando a los reales depositantes y excluyendo a los vinculados y depósitos no sustentados.

    • Claro, con esa posición, se habría evitado pagarle a tanta gente que no lo merecía, de acuerdo a la Ley.

    • Pues el FMI se iba más lejos, quería pagar el doble de lo que dice la ley, pero es sorprendente la relación que existe entre estos números. Oye, pagándole a todos los que tenían menos de un millón de pesos, se cubría al 99.9% de los depositantes. ¡Y sólo se gastaban RD$16 mil millones en el salvamento! –exclamó Judith.

    • Eso se parece mucho a lo que dicen los números de Ramoncito. Sólo una centésima de porciento, o sea, ni siquiera un 1%, estamos hablando de una centésima de porciento, 0.01% serían las personas que se quedarían sin sus recursos. menos de 600 ahorrantes, todos de muy alto nivel económico.

    • Oye cuán ricos eran. Esas 600 personas tenían RD$13,600 millones de pesos. RD13.6 billones en ese grupito, sabrá Dios, la mayoría de ellos, cómo obtuvo esos recursos. y por ese grupo de oligarcas nos sometió el gobierno de Hipólito Mejía a todas estas penurias que estamos pasando los dominicanos. !Estos son datos del FMI!

    • Toma en cuenta que la Superintendencia de Bancos valoró los activos de Baninter en más de RD$23 mil millones. Con esos recursos se le pagaba al 99.9% de los depositantes y todavía quedaban RD$7 mil millones de pesos para cubrir los compromisos internacionales de los bancos corresponsales y otras acreencias. ¡Qué barbaridad!... ahora sólo me pregunto si se hizo así por ignorancia e incapacidad técnica o si fue una estrategia planificada por mentes perversas y ambiciosas, para quedarse con ese gran pastel y repartírselo, como nos ha denunciado reiteradamente el señor Báez Figueroa.

    • Habría que ser muy inhumano para someter a la población dominicana a todas estas privaciones por muchos años, para ellos alzarse con unos millones de dólares a buen resguardo... sería un crimen igual al que ha cometido Ramoncito con todo este desfalco.

    La entrada en el bullicio de la ciudad y los peligros de conducir en medio de los coches bomba del transporte público dominicano, redujo el interés en los documentos que tenían consigo. Ya tendrían tiempo de revisarlos con detenimiento. Por ahora, había que tratar de salir ilesos de este viacrucis y llegar a la oficina para procesar la entrevista que habían obtenido con Ramón Báez Figueroa, el ex presidente de Baninter que ahora cumplía una condena de diez años de cárcel por haber desfalcado a uno de los bancos más grandes de la República Dominicana.












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