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6. Recomendaciones

Recomendaciones en relación al rol del Estado en los Sistemas de Salud con múltiples seguros en competencia



En referencia al rol del Estado en los sistemas de salud con modelos de múltiples seguros en competencia, es posible formular las siguientes recomendaciones:

  1. Evitar el pensamiento lineal, causa efecto, en el análisis de sistemas complejos, tales como los sistemas de salud.

  2. Comparar los sistemas de salud considerando todas las variables de los modelos de financiamiento, organización de la oferta y atención de la salud.

  3. Considerar siempre los contextos, históricos, sociales, económicos y políticos, en los cuales se desarrollan los sistemas de salud.

  4. Establecer cuáles son los valores que sostiene la sociedad donde se desarrolla el sistema de salud, acerca de la salud (como bien individual o social), el rol del Estado en la rectoría del sistema y la autonomía de prestadores y usuarios.

  5. Analizar sistemáticamente y de forma crítica, las experiencias internacionales referidas a la evolución y las reformas de los sistemas de salud.


Recomendaciones en relación a la Dialéctica Estado/Mercado


En referencia al telón de fondo del análisis que presenta la tesis, esto es, el debate Estado/Mercado, es recomendable, alejados de ambos extremos fundamentalistas, impulsar la conciliación de la enorme carga de valores positivos presentes en ambos paradigmas: el Estado como corporización de la actividad política y el Mercado como corporización de la actividad económica.


En una clara comprensión de los diferentes roles y con una firme voluntad política, es factible compatibilizar los valores privados, esto es, la plena libertad para los emprendimientos personales en la vida económica y/o social y la competencia entre individuos diferentes, con la preservación, promoción y garantización legal e institucional de la equidad.


Por consiguiente no debiera plantearse la disyuntiva entre más Estado o más Mercado. Sencillamente debe existir un mejor Estado y un mejor Mercado, cumpliendo cada uno con su rol.


Mejor Estado significa un Estado más eficiente para cumplir con sus funciones indelegables:

  • Promover la integración Nacional y la estabilidad macroeconómica.

  • Establecer el marco regulatorio que proporcione el máximo de libertad para los emprendimientos privados, pero que también castigue severamente a quienes vulneran las reglas del juego y la fe pública.

  • Ejercer los controles y brindar la información necesaria en defensa de los derechos de las personas, tanto como ciudadanos como consumidores.

  • Proveer seguridad y justicia.

  • Garantizar el acceso de todas las personas, particularmente aquellas que están fuera del mercado, a los bienes preferentes tales como la salud y la educación.

Mejor Mercado significa un Mercado más transparente:

  • Con el mayor número posible de compradores y vendedores.

  • Con libre entrada y salida de productores y tecnología productiva.

  • Con la menor cantidad de regulaciones distorsivas.

  • Sin monopolios u oligopolios. 

  • Con consumidores bien informados de las características, tecnología, calidad, precio y márgenes del producto ofrecido.


Para progresar hacia un equilibrio entre ambos paradigmas, pero en el marco de la construcción de una Nación independiente que no resigna ninguno de los intereses del conjunto social, es necesario dar una dura batalla, simultáneamente en tres frentes:

  1. Contra los desmedidos intereses de los poderes económicos

  2. Contra la corrupción pública y privada

  3. Contra las posiciones fundamentalistas


Lo cual hace sin duda prever un escenario de contradicciones, conflictos, tensiones y riesgos. Surge entonces claramente la necesidad de un gran liderazgo político con suficiente poder para superar los obstáculos que seguramente se interpondrán en el camino. Es también una misión primaria de los máximos niveles de responsabilidad política, contribuir a que el conjunto de la sociedad supere los sentimientos de desprotección, incertidumbre y temor, mostrando un camino cierto y confiable, particularmente para aquellos que están en situación de mayor debilidad.


Meta que sólo habrá de lograrse por medio de tres acciones substantivas y profundamente articuladas:

1) El fortalecimiento del Estado en aquellas funciones que le son indelegables.

2) La construcción de un nuevo pacto social con dos metas centrales:

  • La inclusión de los marginados

  • El aumento de la productividad

3) La apertura de múltiples oportunidades de participación, lo cual en definitiva, es la única posibilidad que la comunidad tiene para ejercer un mayor control tanto sobre sus bienes como sobre su destino.


Es también necesario atender el reclamo de una mayor participación en la construcción, tanto del modelo de Nación, como del nuevo modelo de relaciones sociales y económicas. Reclamo, que aunque difuso y sin expresarse de un modo totalmente consistente, está por cierto cada vez más presente. Es preciso alcanzar mayores consensos sobre los aspectos esenciales del nuevo modelo de sociedad, del nuevo paradigma de vida social, política y económica, que aseguren su legitimidad.


Los consensos que se alcanzan con la amplia participación de todos los actores, constituyen un valiosísimo capital social que acumulado, conforman los cimientos sobre las cuales es posible construir una sociedad con futuro cierto y estable.


En la construcción de dichos consensos, sin embargo, es preciso advertir las amenazas que sobre ellos se ciernen. Amenazas condensadas en dos percepciones sociales, que persisten desde la década pasada (1991/2000) y que aunque no alcanzan a ser expresadas de forma contundente, si no son advertidas y atendidas adecuadamente, pueden erosionar los consensos y hacer perder solidez al capital social acumulado:

1) Un sentimiento de inseguridad e indefensión frente a la adversidad y al poder, tanto público como privado, así como un menoscabo de la aspiración ética de equidad y solidaridad.

Esto es, los logros macroeconómicos que se van alcanzando, si bien son percibidos como positivos, ante la falta de transparencia en el seguimiento de las reglas del juego, particularmente por parte de aquellos que las pregonan e imponen, la aparición aleatoria de ganadores y perdedores, así como la ausencia como contrapeso, de un Estado fuerte que garantice la justicia social, genera sentimientos tanto de indefensión e incertidumbre como de falta de equidad y una vida sin destino. Sentimientos estos últimos, que fácilmente abonan la violencia.


2) Un sentimiento de insatisfacción que impulsa la nostalgia por situaciones que aunque autoritarias, ofrecen un refugio paternalista y promesa de certeza. Esto es, la insatisfacción ante los ajustes que se operan en los diversos ámbitos microeconómicos, en pos de alcanzar la productividad que la globalización reclama, sin que se vislumbre una plataforma mínima de certeza y estabilidad, abona el sentimiento de rechazo global y refugio nostálgico en las posiciones tradicionales, puramente doctrinarias de igualitarismo voluntarista.

Sobre la base de estas dos percepciones, el presente Argentino todavía genera dudas y temores respecto al modelo social hacia el cual se mueve, particularmente referido a como éste proyecta la distribución de las riquezas generadas y la mitigación de las situaciones críticas tales como la falta de trabajo, la imposibilidad de educarse adecuadamente, la enfermedad y la vejez.


Es por ello que gran parte de la sociedad, cuando siente temor por la competencia, cuando desconfía de ser medida en su productividad, y cuando expresa que la flexibilidad laboral es sólo inseguridad, además, está demandando al Estado y al gobierno democrático que la defienda ante aquellos temores más profundos. Demanda al Estado y a la democracia que la proteja frente a la omnipotencia de los poderes económicos que aparecen cada vez más fuertes y ante los cuales las personas y los grupos sociales se perciben cada vez más débiles.


Todos estos sentimientos sólo pueden ser superados si el conjunto social percibe de forma clara que el Estado cumple con las funciones que le son indelegables, que el Mercado funciona en forma libre y transparente y que existe como contraparte de ambos poderes, Estado y Mercado un contrapeso fuerte, con capacidad de poner límite a todo abuso por parte de cualquiera de ellos: la comunidad organizada.


En este marco es absolutamente prioritario impulsar y liderar un conjunto de actividades destinadas a la promoción de la participación, asociación y organización de las bases sociales:

  • Facilitar la formación de organizaciones no gubernamentales en cuyo seno puedan canalizarse las diversas vocaciones de participación de las personas.

  • Permitir que estas asociaciones y organizaciones sociales no gubernamentales asuman cada vez roles más decisivos en la gestión y el control de los servicios de finalidad pública.

  • Facilitar la constitución de asociación de consumidores que exijan máxima calidad en el proceso de producción de bienes y servicios.

  • Favorecer la participación de las organizaciones sociales en la vida municipal, desde la asistencia de las necesidades primarias hasta el llevar adelante programas integrales como el de “Ciudades Sanas”.

  • Promover espacios de representación de las organizaciones intermedias en las estructuras políto-partidarias.


Resulta fundamental también trabajar incansablemente en el fortalecimiento de las familias y en el impulso decidido de la inversión social, apuntando al desarrollo del Capital Humano y el Capital Social de la Nación.


Las familias no sólo son la base de la sociedad, donde se aprenden los valores esenciales de amor, solidaridad, justicia y libertad, sino que constituyen un instrumento de eficiencia al momento de producir bienes preferentes como la salud y la educación. Las familias son los principales determinantes del capital humano.


La inversión social ha de impulsarse por diversos medios, particularmente a través de la promoción y el amparo de nuevas formas de trabajo productivo en las pequeñas y medianas empresas y la transformación del sistema educativo, para que la educación deje de ser un derecho retórico, alcance a todo el conjunto social, sea una herramienta efectiva para el desarrollo humano y acompañe coherentemente el proceso de transformación científico-tecnológica.


Educación que esencialmente apunte a consolidar la conciliación de los valores presentes en los paradigmas que hemos condensado en forma de “libertad” y “solidaridad”, promoviendo ciudadanos que, además de desarrollar habilidades y capacidades para satisfacer los requerimientos del mercado mundial, se muevan bajo el imperativo ético de la solidaridad para con el resto del conjunto social.


Sólo la construcción del capital social por medio de una firme promoción de la educación y del trabajo, permitirán alcanzar un desarrollo sostenido de la Nación que nos permita superar la grave situación de pobreza que nos envuelve.


Por consiguiente, es necesario conjugar los “buenos valores” de cada paradigma y consolidar ambos como convicciones estables incorporadas a la cultura. No contraponer individualismo a solidaridad o libertad a equidad, o ciudadano a Nación o Estado a Mercado, sino buscar la articulación virtuosa entre la necesidad de facilitar las libertades individuales para desarrollar emprendimientos en ámbitos de competencia, y la necesidad de promover la equidad y la integración Nacional.


Pero esto sólo es posible, si se logran consolidar aquellos nuevos espacios de participación social, en los cuales puedan alcanzarse los consensos que permitan articular las libertades individuales y los emprendimientos privados con la solidaridad colectiva y la integración Nacional.


Es necesario procurar el incremento del capital social, esto es de la red de relaciones sociales que faciliten al conjunto social alcanzar sus objetivos, a través de nuevos y necesarios pactos, que permitan a la sociedad Argentina, soldar el quiebre existente entre los consensos ya alcanzados (vida en democracia, estabilidad económica y resolución pacífica de los conflictos) y el conjunto de incertidumbres que ensombrecen y debilitan la irrepetible oportunidad del presente.


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